Se estrena el film "La sabiduría", con críticas al machismo y al racismo en la Argentina

El realizador Eduardo Pinto estrena este jueves en salas locales “La sabiduría”, a la que define como una película “provocadora, rockera, rebelde y oscura”, en la que atravesada por guiños históricos reflexiona sobre el machismo y el racismo en Argentina.

"'La sabiduría' es la instancia que tenemos que alcanzar como sociedad para poder extirpar el machismo y el racismo que tenemos arraigado. La barbarie hoy tiene gorrita y usa equipo de gimnasia”, expresó Pinto, no sin ironía, durante una entrevista con Télam.

La cinta narra la historia de tres mujeres que luego de una fiesta electrónica deciden partir a una vieja estancia en medio del campo a pasar un fin de semana, pero luego de participar en un ritual nocturno con indios y peones rurales, deben enfrentar la violencia más primitiva de la historia argentina.

“Ellas salen de la ciudad con sus mandatos sociales y es con la adversidad del campo que llegan a la transformación, ya no son las mismas, hay un aprendizaje en todas luego de enfrentarse al machismo más extremo”, explicó el realizador de títulos como “Caño dorado” (2009) y “Corralón” (2017).

Con elementos de suspenso y terror “la película retrata la civilización y la barbarie y también el rol y el empoderamiento de la mujer”, agregó el cineasta.

Sofía Gala Castiglione, Analía Couceyro, Paloma Contreras, Daniel Fanego, Lautaro Delgado, Diego Cremonesi, Luis Ziembrowski, Juan Palomino, Leonor Manso y Pablo Pinto, conforman el elenco de la cinta.

Télam: ¿Cuál fue el disparador de este proyecto?

Eduardo Pinto: La película nace hace 10 años atrás, cuando una amiga y productora me dice “hagamos una película de mujeres”. El guion fue avanzando con lo que le sucede a la mujer, con la aparición del movimiento feminista, al cual le tengo mucho respeto y quiero ser muy cuidadoso con lo que digo y hago. Y por otro lado, en Montevideo, Uruguay, vi un grafiti que decía “no al racismo, no al machismo”, y dije esa es “La sabiduría” cuando estaba por comenzar a filmarla.

T: ¿Cómo planteó la película?

EP: La película se agarra del cine de género, empieza como una “road movie” y termina siendo una película de terror psicológico, pero mi finalidad es siempre hacer reflexionar al espectador con temas reales y sociales. En el cine tiene que haber un germen, una problemática social que esté presente siempre, quiero que mis películas movilicen a quien las ve. Es un filme que va al límite, al choque. Todo lo que hago tiene mucho realismo, el espectador se tiene que ir a su casa con un mazazo en el pecho y cuestionando qué estamos haciendo como sociedad.

T: ¿Cómo define el proceso de transición de la modernidad a lo ancestral en la trama?

EP: Están estas mujeres palermitanas, plásticas, que arrancan bailando en una discoteca y que consumen drogas sintéticas y luego van a lo más espiritual y místico que es la tierra. Ir de lo superficial a la sangre, al barro, a la mística, a nuestros orígenes, que es lo que nos falta. Ese fue el viaje. Me gusta experimentar en el cine la alteración del tiempo. En la película elegí fusionar los tiempos, ya que convive la modernidad con el 1880 de la Conquista del Desierto y con un final donde se fusionan las dos épocas. La alteración del tiempo es parte de la provocación.

T: Le dio al campo una visión hostil…

EP: Claro. Mi abuela materna era originaria y vivió en el campo, en la llanura pampeana, mucha violencia. El campo es hostil para el hombre débil y para la mujer y eso está retratado en la película. Está presente el misticismo, los originarios, hubo una matanza de los indígenas en la Argentina y esta trama reflexiona también sobre eso. Otro germen de esta historia fueron las turistas francesas asesinadas en Salta hace unos años atrás. La mujer en el campo es maltratada, antes y ahora. En este caso elegí mostrar esa violencia en el ámbito rural, aunque ocurre en todos lados.

T: ¿Qué elementos tuvo en cuenta para introducir en el relato a los pueblos originarios?

EP: Esta película se trata de civilización o barbarie. Quise enfocar y mostrar la cacería, la persecución y la matanza de los indios en manos del blanco y el sometimiento que aún sigue vigente. Les sacaron las tierras y ahí plantó la bandera el estanciero.

T: La película está atravesada por la historia, hay guiños como una escena que remite a la Zanja de Alsina…

EP: Sí, claro, es la representación de la Zanja de Alsina, digámoslo, que fue la barrera que puso el blanco para que los indios no se lleven el ganado, y como una forma de defensa. Y ojo, porque también se muestra como negociaban mano a mano el blanco y el cacique.

T: ¿Buscó a través de esta película de género una reivindicación de la tierra y de los originarios en la historia Argentina?

EP: Es que es una deuda que tenemos como sociedad. La Argentina no los reconoce, nunca se hizo cargo de ellos ni se los reivindicó. Mi abuelo paterno es portugués y tengo pasaporte, pero también quisiera tener mi pasaporte originario y no existe. Por otro lado, en el campo la mujer era objeto de venta, a la cautiva blanca el indio se la llevaba y el blanco a las chinas que agarraban las encadenaban y las vendían. En el campo la mujer era esclavizada.

T: ¿Por qué eligió el título “La sabiduría”?

EP: Es llegar a un estado, entender que esto no está funcionando. Alcanzar un estadio de saber y hacernos cargo, por ejemplo, de que al indio lo seguimos marginando, de que los matamos y de que la mujer fue siempre pisoteada y que hoy, por suerte, se está empoderando.

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