Brasil: Eduardo Bolsonaro, más machista, racista y homófobico que su padre

El próximo 28 de octubre, en la segunda vuelta electoral por la presidencia de Brasil, el candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro (63) -conocido por sus frases homofóbas, machistas y racistas- medirá sus fuerzas contra el candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad. Sin embargo, de acuerdo con la consultora brasileña Ibope, la contienda ya está definida: Bolsonaro vencería con un 59% a su contrincante, aunque la izquierda todavía apela a que las encuestas puedan revertirse en las urnas.

No obstante, aún cuando "el Trump sudamericano" no llegase a ocupar el poder, éste podría influir en el Gobierno a través de una persona cercana. Porque el pasado 7 de octubre, Eduardo Bolsonaro, su propio hijo, se convirtió en el diputado más votado de la Historia brasileña. Su astronómico récord resultó ser una sorpresa para gran parte del país. Especialmente, después de que el político le declarara la guerra a la comunidad LGBTI y afirmara que el feminismo "es una enfermedad".

Con casi 700.000 seguidores en las redes, Eduardo Bolsonaro -abogado, policía federal, militante del Partido Social Liberal y, desde 2015, diputado- se ha transformado en uno de los políticos más controvertidos de su país. Y es que el heredero de Jair Bolsonaro no sólo ha provocado controversia por incitar a la destitución de Dilma Rousseff, "resguardarse" en el Congreso con una pistola y defender la dictadura militar, sino también porque sus "valores" le han llevado a rechazar cualquier revolución social que vaya en contra de su conservadurismo. Por ejemplo, las mujeres que exigen mayor participación política.

Guerra contra las minorías

"[En el feminismo] es un error que una mujer quiera ser igual al hombre. Nunca será", redactó en octubre de 2016, desatando una ola de críticas, mientras que ese mismo año tampoco temió declarar que el movimiento feminista "sólo sirve para representar a partidos políticos y no a las mujeres". De la misma forma, también ha opinado que ser feminista es sinónimo de ser abortista y que quienes abogan por el aborto persiguen propósitos personales. "¿Qué tiempos son estos, donde el placer del sexo está por encima de la vida humana y la falta de dinero puede justificar un asesinato?", comentó este 2018.

Asimismo, en su afán por desacreditar al multitudinario movimiento #EleNão, aseveró que las mujeres de derecha "son más higiénicas que las de izquierda". "Ellas no protestan con el pecho descubierto ni defecan cuando lo hacen", declaró hace unos días, lo que instó a los medios locales a revivir sus viejos tropiezos. Como cuando fue demandado ante los tribunales, en abril de 2018, por amenazar a su ex pareja, Patrícia Lélis, a través de Telegram, con adjetivos como "puta" y "vagabunda", además de frases como "tenías que haber follado más para aprender a callarte" y "vete al infierno, perra". Aunque Bolsonaro insiste que existe un boicot en su contra y que él no es el misógino que las feministas han "inventado". De hecho, hace dos años grabó un vídeo en el que lava la ropa y los platos, en un intento de demostrarlo.

Por otra parte, las mujeres no han sido las únicas víctimas de las falacias de Bolsonaro, también lo han sido los homosexuales, a quienes acusa, desde 2014, de querer convertirse en "una super raza" y "buscar privilegios travestidos de derechos". Igualmente, se ha mostrado reticente a la unión entre personas del mismo sexo, por miedo a que el matrimonio se convierta en libertinaje "y después se casen entre tres o cinco personas".

Como consecuencia, Bolsonaro también ha decidido emprender una cruzada en contra de la educación sexual: "Ayudadme a impedir la ideología de género, la erotización precoz de nuestros niños y el marxismo cultural", pidió.

Para los rivales de Bolsonaro resulta escandalosa su fijación por las armas y sus ganas de legislar sobre ellas. Así, a comienzos de 2017 visitó a algunos brasileños propietarios de armamento en EEUU para demostrar que "poseer revólveres salva vidas".

A pesar de sus intentos por mostrarse como una persona íntegra, Bolsonaro continúa siendo cuestionado por su supuesta entereza moral. Sobre todo, después de que el portal UOL desvelara que su patrimonio aumentó en un 432% desde 2014. "Claro que mi evolución ha sido grande", reconoció en Twitter. No tardó en denunciar que la cifra es incorrecta y que "sólo podría alcanzar ese número en 40 años".

Sus detractores temen que Bolsonaro se vuelva incluso más poderoso en este nuevo ciclo como diputado. Más aún cuando su padre podría alcanzar el Olimpo de la política brasileña y convertirlos en los hombres más intocables (y conservadores) del otro lado del Atlántico.

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