Estados Unidos: Los demócratas ven “pruebas contundentes” para destituir a Donald Trump

La investigación abierta por la Cámara Baja del Congreso de EE.UU. sobre las acciones de su presidente ha encontrado “pruebas contundentes” de que Donald Trump incurrió en “una conducta inapropiada” en sus contactos con Ucrania y respondió con intentos de “obstrucción” que justifican someterlo a un proceso de destitución.

“Demuestra que el presidente Trump personalmente y a través de otros dentro y fuera del Gobierno ha solicitado la injerencia de un país extranjero, Ucrania, para favorecer su campaña de reelección”, afirma el informe publicado ayer por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que dedica 300 páginas a detallar el caso que puede llevar a la posible impugnación y destitución de Donald Trump.

“El presidente –prosigue– puso sus intereses personales por encima de los nacionales a costa de minar la integridad del proceso electoral americano y poner en peligro la seguridad nacional”, sostiene el documento, que la oposición republicana y la Casa Blanca consideran un puñado de mentiras. “Los padres fundadores han prescrito un remedio para los casos en los que el jefe del ejecutivo pone sus intereses personales por encima del país: el impeachment ”, afirma el informe, que debía ser votado anoche en la Cámara Baja del Congreso. Con distintos desenlaces, el Congreso sólo ha sometido al proceso a otros tres presidentes: Andrew Johnson, Bill Clinton y Richard Nixon, quien dimitió para acabar como ellos, impugnado.

Procesar al presidente no era muy atractivo para la mayoría de los demócratas hasta que salió a la luz la llamada que Trump hizo a su colega ucraniano, Volodímir Zelenski, el 25 de julio, en la que le pidió “un favor”: que la justicia de su país investigara a la gasística Burisma, para la que había trabajado el hijo de Joe Biden, un posible rival en las presidenciales del 2020, además de otras teorías descartadas por los servicios de inteligencia estadounidenses sobre la injerencia de Ucrania en los comicios del 2016 a favor de los demócratas.

Dos meses de investigaciones y declaraciones de dos decenas de testigos han llevado a los legisladores a la conclusión de que el presidente “condicionó una invitación a la Casa Blanca y la ayuda militar a Ucrania a que anunciaran investigaciones que favorecieran su campaña” para la reelección. El informe afirma que el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado Mike Pompeo también estaban implicados. Además, Trump “obstaculizó” los esfuerzos del Congreso por aclarar los hechos. Al vetar la entrega de documentos e impedir la comparecencia de testigos, la Casa Blanca obstruyó a la justicia. “Ningún otro presidente se ha burlado hasta este punto de la Constitución y el poder de supervisión del Congreso”.

Una vez aprobado en el Comité de Inteligencia, tomará el relevo la comisión judicial, que se encargará de redactar los artículos del impeachment , las acusaciones concretas contra el presidente: abuso de poder por negligencia y obstrucción, de acuerdo con el informe previo. El pleno tiene previsto votarlo este mismo mes. La Casa Blanca ha renunciado a participar.

Aunque para algunos demócratas que representan distritos de centro es un movimiento arriesgado, ahora mismo todo indica que el partido conseguirá suficientes votos para completar la primera fase del proceso: impugnar a Trump y recomendar que sea destituido. El juicio tendrá lugar en el Senado, donde el Partido Republicano tiene mayoría y pocos legisladores han cuestionado las acciones de Trump. La línea de defensa general ha consistido en no valorar los hechos en sí, que pocos cuestionan, y centrarse en atacar el proceso y las intenciones de los demócratas. La decisión final sobre Trump la tomarán los votantes, en las urnas, dentro de once meses.

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