Víctimas de abusos clericales instan al Vaticano a instaurar una política de "tolerancia cero" global

Un año después de la histórica cumbre contra los abusos sexuales en la Iglesia católica celebrada en el Vaticano, las víctimas reconocen que se han producido pasos adelante para acabar con estos delitos pero denuncian que estos avances son muy desiguales, ya que la instauración de algunas de las medidas propuestas por el Papa Francisco tras la reunión dependen de la voluntad de las Iglesias locales.

La asociación internacional de víctimas de pederastia del clero Ending Clergy Abuse (ECA) y Bishops Accountability, una organización con sede en Estados Unidos que contabiliza los casos de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, analizaron este lunes en Roma el impacto del encuentro sobre la protección de menores en la Iglesia celebrado en febrero de 2019. La directora de Bishops Accountabily, Anne Barret-Doyle, reconoció que el Vaticano había dado pasos "importantes" en favor de la transparencia, como la abolición del secreto pontificio. Pero lamentó que en la mayoría de los casos, los cambios son aún mínimos.

"En algunos países la cumbre tuvo un impacto muy significativo, se crearon comités y comisiones especiales para su estudio. En otros, en cambio, no ha tenido ninguna repercusión. En muchos lugares todavía es posible que un obispo mantenga a un reconocido abusador en su ministerio ya que la ley canónica aún no contiene ninguna disposición de 'tolerancia cero' para los abusadores sexuales", denunció.

La organización ha analizado las repercusiones en países como España, Francia, Filipinas, Italia o Estados Unidos. En el caso español, Anne Barret-Doyle aseguró que "las denuncias aumentaron un 50% gracias a las investigaciones publicadas en los medios de comunicación". Y lamentó que la Conferencia Episcopal española no haya puesto en marcha ningún plan concreto para indemnizar a las víctimas al mismo tiempo que continúa rechazando la solicitud de la Justicia para que comunique los datos sobre las denuncias de casos e investigaciones internas abiertas por la Iglesia sobre presuntos abusos y agresiones sexuales de miembros del clero.

"Obviamente los obispos españoles no se sienten bajo presión para tomar medidas", denunció la directora de Bishops Accountability. Una situación que se repite en el país transalpino, donde los prelados "rechazan" compartir con la Justicia sus registros, amparados por el acuerdo bilateral entre Italia y la Santa Sede firmado hace 100 años.

A diferencia de países como España e Italia, donde los avances para luchar contra los abusos clericales están todavía lejos de concretarse, en Estados Unidos se han abierto más investigaciones en el último año que en ningún otro país del mundo. Barret-Doyle recordó que el pasado mes de junio los miembros de la conferencia episcopal de Estados Unidos ratificaron por amplia mayoría la carta apostólica redactada en forma de 'motu proprio' y titulada 'Vox estis lux mundi' (Son la luz del mundo, en latín), que impone a sacerdotes y religiosos la obligación de denunciar cualquier tipo de violencia clerical y acaba con la impunidad de los obispos encubridores.

El caso de EEUU

Un importante paso a favor de la transparencia y contra la impunidad en la Iglesia norteamericana, inmersa en un proceso de transición después de que la Corte Suprema de Pensilvania publicara en 2018 un demoledor informe que reveló que unos 300 sacerdotes abusaron de más de 1.000 menores durante los últimos 70 años, con la complicidad de la alta jerarquía católica estadounidense.

Uno de los representantes de las víctimas de la Iglesia católica en Estados Unidos es Phil Saviano, cuya historia ayudó al diario 'Boston Globe' a realizar una investigación sobre los abusos ocurridos en esa ciudad e inspiró la oscarizada película 'Spotlight'. Saviano reconoció en Roma que la reunión impulsada por el Papa Francisco hace justo un año fue un paso importante para reflexionar sobre cómo prevenir y enfrentarse a estos estos crímenes dentro de la Iglesia.

Las primeras medidas concretas fruto de esta cumbre que reunió en el Vaticano a los representantes de las conferencias episcopales de todo el mundo, no tardaron en llegar. En mayo el Papa Francisco promulgó una carta apostólica con la que impuso a los miembros del clero la obligación de denunciar cualquier tipo de abuso sexual o de poder dentro de la Iglesia. La nueva legislación introdujo además la creación de una especie de ventanilla pública en todas las diócesis para que las víctimas pudieran denunciar los abusos.

Pero el principal punto de inflexión se produjo poco antes de Navidad, cuando el Vaticano anunció la abolición del secreto pontificio en los casos relacionados con los delitos de abusos sexuales a menores y adultos vulnerables por parte de miembros del clero. Una decisión histórica que respondía a una de las principales demandas de las víctimas. "No hay excusas para los abusos sexuales a menores, incluidos los cometidos por obispos, cardenales, monjas y sacerdotes", concluyó Anne Barret-Doyle.

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