La hermana del líder norcoreano, Kim Yo-jong, concluye un histórico viaje a Corea del Sur

La delegación norcoreana integrada por Kim Yo-jong, hermana del líder de ese país, concluyó hoy una histórica visita a Corea del Sur en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno, un hito de acercamiento entre Pyongyang y Seúl pese al escepticismo de Washington, que insiste en aislar al país comunista.

En el último día de su visita, la primera de un miembro de la familia Kim a Corea del Sur en más de 60 años, la hermana de Kim Jong-un y el contingente norcoreano almorzaron con el primer ministro del Sur en Seúl y asistió a un concierto con el presidente Moon Jae-in.

El viaje de la representación norcoreana al Sur responde a los acuerdos alcanzados en enero entre las dos Coreas para que el Norte participara en los Juegos que comenzaron el viernes en el condado surcoreano de PyeongChang y cuya inauguración el viernes tuvo como plato fuerte el desfile conjunto de las delegaciones de ambos países bajo la bandera de la unificación.

Kim Yo-Jong, hermana del líder, y el presidente honorario del Norte, Kim Yong-nam, presenciaron hoy junto a Moon el segundo concierto que ofreció en el país vecino la orquesta norcoreana Samjiyon, que logró un lleno absoluto en el Teatro Nacional de Corea.

En ambos actos, Yo-jong volvió a deleitar a los medios -que la comparan con Ivanka Trump, por el rol diplomático que ésta ejerce para su padre el presidente estadounidense, Donald Trump- y a la opinión pública surcoreana por su porte sencillo y elegante y su actitud sonriente y a la vez enigmática.

Fue la propia hermana del líder de norcoreana la encargada de trasmitirle oficialmente a Moon la propuesta de visitar Pyongyang para reunirse con el líder del Norte, una propuesta que fue tomada con cautela por Seúl.

De este modo, la última jornada de la representación norcoreana, que vuela de vuelta a capital norcoreana en un jet privado desde el aeropuerto de Incheon (al oeste de Seúl), fue una nueva muestra de la mejora en la relación entre las dos Coreas, técnicamente aún en guerra.

Durante los tres días que se extendió la visita oficial, Moon urgió a Corea del Norte a retomar el diálogo con Estados Unidos para rebajar la tensión regional y como condición para mejorar los lazos intercoreanos.

Por su parte, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo hoy en el vuelo de regreso tras viajar también a Corea del Sur para asistir a la apertura de los Juegos, que Moon compartió con él detalles de su reunión con la delegación norcoreana y que le reiteró la importancia de que Seúl y Washington mantengan una postura coordinada.
"La agradecí que compartiera su perspectiva sobre el asunto. Pero, nuevamente, ambos reiteramos anoche que continuaremos manteniendo una postura fuerte y coordinándonos para ejercer la máxima presión económica y diplomática sobre Corea del Norte", afirmó Pence ante los periodistas durante el vuelo que lo llevó de vuelta desde Seúl a Washington con escala en Alaska.

"Concluyo este viaje convencido de que continuaremos trabajando muy estrechamente para mantener e intensificar la actual campaña de máxima presión contra el régimen de Pyongyang", añadió.

No obstante, el acercamiento entre las dos Coreas supone al menos un revés en la estrategia de Estados Unidos para con Pyongyang, sustentada en la profundización del aislamiento económico y diplomático del país asiático y el impulso de nuevas sanciones, "las más duras" según había prometido Pence antes de su llegada a Corea del Sur.

La posición negociadora asumida por Seúl obligó a Washington a ratificar que más allá de los acercamientos con Pyongyang, una eventual relajación de la presión diplomática sólo podrá ocurrir "cuando Corea del Norte dé pasos hacia la desnuclearización", según confió un vocero del vicepresidente norteamericano a la agencia de noticias EFE.

Los analistas ven complicado que Moon se reúna por el momento con Kim Jong-un, entre varios motivos por las maniobras militares conjuntas de primavera que desde hace dos décadas realizan Seúl y Washington.

Pyongyang considera estos ejercicios -retrasados por los aliados para evitar que no coincidieran con los Juegos- como un ensayo para invadir su territorio y es frecuente que responda a las maniobras lanzando misiles balísticos.

Difícilmente se podría producir la tercera cumbre intercoreana desde la guerra que concluyó en 1963 de líderes si el régimen vuelve a lanzar un proyectil, algo que no hace desde el 28 de noviembre, y que podría echar por tierra los avances cosechados con el "deshielo olímpico".

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