China condicionó el acuerdo comercial con la Argentina a que se reactiven las obras de las represas en Santa Cruz

El Gobierno nacional presentó como un logro de gestión la gira de Mauricio Macri a China. Es que, en términos políticos, el hecho de que el presidente visite en un mes dos potencias mundiales efectivamente representa un éxito en la agenda internacional.

Sin embargo, en términos prácticos, la gira a Beijing y Shangai deja un sabor amargo dado que, los que entienden de comercio exterior, advierten que los acuerdos firmados tendrán que ajustarse exclusivamente a los intereses del gigante asiático.

Sucede que los tiempos políticos y económicos en la Argentina no tienen nada que ver con los de China. Quizá el que mejor lo graficó fue el subsecretario de Ganadería, Rodrigo Troncoso: "En culturas milenarias hay que tomarse todo con mucha paciencia".

En otras palabras, lo que dijo el funcionario del Ministerio de Agroindustria que conduce Ricardo Buryaile es que, por ejemplo, un acuerdo de exportación en materia ganadera firmado hoy con China puede demorar varios años en implementarse.

Además, según pudo saber con fuentes que forman parte de la comitiva local en Asia, hay algunos puntos centrales en los cuales los funcionarios del gobierno central chino les hicieron saber su malestar a los representantes argentinos.

"En China son muy firmes con los compromisos asumidos y no se concibe que una política de Estado pueda cambiar porque cambie un gobierno", comentó a este medio un ex funcionario que tuvo a cargo varias negociaciones con los chinos.

En rigor, China condicionó cualquier acuerdo comercial con la Argentina a que Macri ordene en el corto plazo reactivar las obras de las represas santacruceñas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic que se frenaron apenas dejó el poder Cristina Kirchner.

Cabe mencionar que, tal como adelantó este medio el año pasado, esa medida que tomó Macri "para evaluar el costo económico y ambiental de ambos proyectos", tuvo su previsible represalia mediante un feroz bloqueo al aceite de soja argentino.

La respuesta de los funcionarios macristas a los chinos fue que a más tardar en el mes de septiembre se reiniciarán las obras. "Esperamos que la Justicia dé el visto bueno para poder arrancar cuando termine el invierno", dijo el propio Macri.

En su momento, las represas Kirchner y Cepernic en Santa Cruz iban a ser licitadas a Lázaro Báez. Pero, en medio del escándalo con Leonardo Fariña, Cristina se las otorgó a un consorcio integrado por la corporación china Gezhouba Group Company.

Este controvertido convenio con China fue quizá lo que terminó de sepultar la relación de Báez con Cristina. De hecho, al empresario se lo escuchó decir: "Si quieren encontrar a la ex presidenta pegada a un caso de corrupción, es en este acuerdo".

Como sea, solo uno de los 21 acuerdos firmados corresponde al ámbito de los agroalimentos. Se trata del protocolo de requisitos fitosanitarios para la exportación de uvas necesario para poder concretar envíos de ese producto al mercado asiático

Lo más importante es que China financiará obras por un total de u$s 15.000 millones con el objetivo de construir centrales nucleareas, hidroeléctricas y ferroviarias sumado a una planta fotovoltaica en Jujuy (por eso la presencia del gobernador Gerardo Morales).

El tema es que, en el ámbito local, existen dudas sobre los costos y la rentabilidad de los proyectos mencionados y la capacidad de devolución de la Argentina a estos cuantiosos fondos financiados por China.(Lpo)

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