Crisia económica: La industria productora de ladrillos encendió la luz de alarma ante la paralización de la actividad

Desde que el Gobierno acordó con el Fondo Monetario Internacional, todas las variables económicas se vieron afectadas y se encaminan, aceleradamente, a una grave recesión. Es que entre requisitos del organismo internacional de crédito, además de metas de inflación "realistas" y la independencia del Banco Central, se encuentra la condición de reforzar el ajuste para reducir el déficit fiscal de manera rápida.

Puntualmente, el FMI solicitó la modificación de las metas de reducción del déficit que había anunciado el Gobierno en el Presupuesto 2018. Para este año, el déficit fiscal primario no deberá pasar el 2,7% del PBI. Para 2019, el déficit tendrá que quedar debajo de 1,3% del PBI y para 2020, el Gobierno tendrá que conseguir un déficit fiscal cero.

Para lograrlo, claro está, el Gobierno tiene que ser veloz en cuanto a los recortes en el gasto público porque debe reducir gastos por 7 mil millones de dólares el año que viene y la misma cantidad en 2020.

En este marco, la industria productora de ladrillos encendió la luz de alarma ante la paralización de la actividad producto de la caída de los créditos hipotecarios UVA, el recorte en obras públicas y la devaluación del dólar que afectó considerablemente las tarifas dolarizadas del gas para la elaboración de las piezas de arcilla.

Por tal problemática, por ejemplo, desde Cerámica Fanelli de La Plata aseguraron a INFOCIELO que ya se paró la producción en dos líneas de Los Hornos. La misma situación se observa en Cerámica Ctibor fábrica de Ladrillos huecos con 110 años de trayectoria en Abasto.

Esto afecta gravemente la construcción que es la rama de actividad económica motor del empleo en el país y que, como anunció el Gobierno, a causa de la reducción de la meta de déficit fiscal se ahorraran 32 mil millones de pesos que iban a ser destinados a infraestructura. Por ambas situaciones el sector espera una caída libre de los niveles de actividad.

Por otro lado, el mercado inmobiliario también recibió los azotes de la caída de los créditos hipotecarios del 20% en los últimos dos meses y el aumento del dólar, y se vio obligado a congelar los precios que muestran una clara desaceleración porcentual respecto al año pasado.

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