Discusiones en el radicalismo por el asilo político a Evo

La conducción nacional del partido tildó de “refugiado Vip” al depuesto Presidente boliviano y cuestionó sus últimas declaraciones. Pero dentro del partido hubo quienes salieron a diferenciarse.

La conducción de la UCR a nivel nacional, alineada con el pensamiento que predominó en Juntos por el Cambio, salió a cuestionar el asilo político otorgado por el Gobierno nacional al depuesto presidente boliviano, Evo Morales, a quien tildó de “refugiado vip”.

Mediante un comunicado reforzado por declaraciones individuales, tanto el presidente del Comité Nacional, Alfredo Cornejo, como su vice, la bonaerense Alejandra Lorden, encendieron la polémica. Cornejo marcó que a Morales se le puso como condición para ingresar al país el “no hacer declaraciones políticas” y cuestionó que hablar de “milicias armadas”.

“Las declaraciones de Morales atentan contra la paz y la democracia del país vecino, que está en pleno proceso de normalización de sus instituciones. Las amenazas de su ex mandatario no ayudan en nada a los bolivianos”, sostuvo.

Más tarde, Lorden consideró que Morales es un “refugiado vip” y que “pone en peligro las democracias en Latinoamérica”, omitiendo que en Bolivia hay un gobierno de facto y situaciones de extrema violencia tras el Golpe que derrocó a Morales.

Lorden, como Cornejo, objetó las últimas declaraciones de Morales y sostuvo que “la UCR no puede tolerar y debe cuestionar el refugio de Evo Morales, por un lado entendiendo que no cumple con las pautas para continuar en ese rol, y por otro porque su persona tiene comportamientos autoritarios que pueden poner en riesgo o erosionar la democracia en Bolivia”.

Esas opiniones generaron una réplica dentro del propio radicalismo. “En Bolivia se produjo golpe de estado, que una vez consumado, produjo masacres sobre la población. Evo Morales fue depuesto ilegítimamente”, le devolvieron dirigentes de sesgo más progresista encabezados por los bonaerenses Ricardo Alfonsín, Federico Storani y Juan Manuel Casella.

“La tradición de la UCR es el amparo a los perseguidos, por lo tanto, debe ser protegido y ayudado por nuestro país. El camino correcto debe ser el restablecimiento de la plena vigencia democrática a través de elecciones limpias, libres y transparentes para terminar con un gobierno usurpador que somete a nuestro pueblo hermano”, agregaron, tajantes.

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