Hoy recordamos al Cura Brochero

José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba y murió el 26 de enero de 1914.

Entró al Seminario Mayor de Córdoba “Nuestra Señora de Loreto” cuando tenía 16 años. Fue ordenado presbítero en 1866 por el Obispo Vicente Ramírez de Arellano. El 10 de diciembre del mismo año celebró su primera misa en la capilla del Colegio Seminario “Nuestra Señora de Loreto”.  

En diciembre de 1869 asumió el Curato de San Alberto; entonces el extenso Curato de San Alberto (de 4.336 Km. cuadrados) contaba con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas, desperdigados por las Sierras Grandes. El corazón apostólico de Brochero hizo que desde ese momento dedicara su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar a sus habitantes.

En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877. También construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes.

Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias y fundó pueblos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto.

“Un sacerdote que vivió una verdadera pasión por el evangelio que testimonió y transmitió en medio de una considerable transformación cultural en nuestro país después de los acontecimientos de la organización nacional. Sin ingenuidad, pero también sin ceder a lamentos o enfrentamientos estériles se dedicó con empeño y con espíritu constructivo a la maravillosa tarea de la evangelización. De su pasión por el evangelio brotaba también su pasión por sus hermanos y el deseo de brindarles las condiciones de una vida digna. Por eso trabajó incansablemente por levantar templos o capillas, la casa de ejercicios espirituales en la Villa del Tránsito, escuelas y otras obras que aseguraran a todos una existencia que mereciera el título de humana y cristiana.” (Mons. Carlos Ñáñez, homilía Misa Crismal 1º de abril de 2010).

Debido a su enfermedad, renunció al Curato y vivió unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero finalmente regresó a su casa de Villa del Tránsito, donde murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914. Fue oficialmente beatificado el 14 de septiembre de 2013 en una ceremonia que presidió el enviado del Vaticano, el cardenal Ángelo Amato, y que se desarrolló en la localidad cordobesa que lleva su nombre.

La beatificación de Brochero comenzó a ser analizada a partir del reconocimiento del carácter milagroso en la curación de un niño cordobés que sufrió varios paros cardiorrespiratorios tras un grave accidente. Su sanación fue atribuida a la intercesión del sacerdote.

El Papa autorizó este año a la Congregación de las Causas de los Santos a publicar el decreto que aprueba el segundo milagro atribuido a Brochero, el caso de una nena que se recuperó de lesiones que la habían dejado al borde de la muerte. En septiembre del año pasado, una junta de siete médicos determinó que “no hay explicación científica” en el caso de Camila Brusotti, una niña de San Juan recuperada de múltiples heridas que derivaron en un infarto masivo en el hemisferio cerebral derecho. De esta forma se dio por cumplido el primero de los cuatro pasos que se necesitan para que, según la Santa Sede, el Cura Brochero sea declarado santo. El primer milagro que se le atribuye fue el de Nicolás Flores, quien revirtió un cuadro inicial de posible “vida vegetativa” tras un accidente.

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