Bahía Blanca: "En un Estado ausente, el chico termina siendo rehén del narco" afirmó el padre "Pepe" Di Paola

El padre José María "Pepe" Di Paola, reconocido sacerdote dedicado a ayudar a jóvenes a salir del consumo de drogas, inauguró en Bahía Blanca un Centro de Acompañamiento para Jóvenes Adictos, ubicado en Moreno al 200.

En una conferencia de prensa llevada adelante en dependencias de la UNS (primera cuadra de calle Rondeau), hizo un análisis de la situación actual: "En todo el país, cuando el Estado está ausente, ese lugar lo ocupan otras organizaciones. Por eso es necesario que esté presente con claridad e inteligencia. De lo contrario, algunos chicos, en vez de tener un lugar para poder trabajar y capacitarse, terminan siendo rehenes de algún narco".

"Una de las cosas que percibimos hace años los curas de las villas fue que el fenómeno de la droga iba creciendo, como una suerte de orfandad del mundo adulto con respecto a ello. Se habla del problema de los jóvenes, cuando en realidad deberíamos marcar el de las personas mayores", sentenció "el Padre Pepe".

Y consideró con relación a la principal problemática de los niños: "Hay una especie de crisis en cuanto a la búsqueda del sentido de la vida. Ahí entra el tema de la droga y otras propuestas destructivas para la vida del chico. La respuesta territorial, como la que se está encarando acá, tiene que ver con la atención directa de aquellos chicos que buscan recobrar el camino".

"Estructuralmente, en los sectores más pobres de todas las ciudades, este flagelo viene de hace mucho tiempo. Llevo más de 20 años como cura en las villas y el fenómeno va en crecimiento. Las crisis ayudan a que se profundicen estas situaciones, no hacen bien no solo al bolsillo del obrero o las Pymes, tampoco ayudan a los chicos que tienen problemas con las drogas. Un claro ejemplo de ello fue lo ocurrido en 2001. Esperemos que aquello no se replique ahora", se esperanzó.

Y el popularmente conocido como "cura villero" fue aún más allá, en el programa "Tal Cual Es": "El origen de la pérdida del sentido de la vida puede ser múltiple. De una familia que tiene problemas con las adicciones, o bien no haber tenido las mismas posibilidades que un pibe de la clase media. La ocupación del tiempo es fundamental y en los sectores más necesitados vas a encontrar jóvenes que no tienen la posibilidad de desarrollar las capacidades que tienen".

"Una de las cosas que nos enseñó el Papa Francisco en este trabajo que estamos haciendo es recibir la vida como viene, evitando los prejuicios. A través de los centros de recuperación logramos un contacto muy directo, evitando aquello que los chicos señalan que nadie los quiere, que se sienten rechazados por una sociedad que los cuestiona", finalizó Di Paola.(LA BRÚJULA 24 FM 93.1.)

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