Hoy recordamos a Pedro Orgambide

Nació en Buenos Aires, el 9 de agosto de 1929 y murió el 19 de enero de 2003. Escritor y periodista argentino. Publicó más de cuarenta libros, entre novelas, ensayos y biografías. Además, fue autor de obras teatrales y de libretos para la televisión.

Publicó su primer libro, Mitología de la adolescencia, en 1948, a su vuelta del interior del país, donde había trabajado como peón de campo. Fue bailarín de tango, profesor de Estética, profesor universitario y redactor creativo de publicidad, entre otros oficios. En 1957 publicó su primera novela, El encuentro. Le siguieron Memorias de un hombre de bien (1964), El páramo (1965) y Los inquisidores (1967).

Fundó la revista “La Gaceta Literaria”, en Argentina, y “Cambio”, en México, junto a Juan Rulfo, José Revueltas y Julio Cortázar. Su compromiso político lo llevó al exilio en México durante la dictadura militar en Argentina, entre 1974 y 1983, año en que regresó a su país.

En los años siguientes publicó El escriba (1996), Aventuras de Edmund Ziller en tierras del Nuevo Mundo (1976), Un caballero en las tierras del sur (1997) y Una chaqueta para morir (1998). Publicó varios volúmenes de cuentos, entre otros: Historias con tangos y corridos (1976, Premio Casa de las Américas), La mulata y el guerrero (1986) y Cuentos con tangos (1998).

En el género teatral escribió obras como La vida prestada (1959), Concierto para un caballero (1963), Don Fausto (1995), Eva, el gran musical argentino y Se armó la murga (1974). También escribió ensayos: Horacio Quiroga, el hombre y su obra (1954), Crónica de la Argentina (1962), Yo, argentino (1968), Radiografía de Ezequiel Martínez Estrada (1970), Enciclopedia de la literatura argentina (1970), Genio y figura de Martínez Estrada (1985), Gardel y la patria del mito (1985), Ser argentino (1996) y Un puritano en el burdel (1997). Es autor también de una autobiografía titulada Todos teníamos veinte años (1985).

En 1997 recibe el Premio a la Trayectoria Artística del Fondo Nacional de las Artes (Argentina). Falleció en su casa del barrio de Recoleta, en 2003, a los 73 años de edad.

Me moriré en Buenos Aires un día jueves como es hoy
de otoño, vieja,
con los húmeros a la mala y leyendo a Vallejo.
Pero sé que no es cierto
sé que mi noche no permite esos lujos
de morirse de viejo.
Sé que nunca escribiré este poema
ni enviudará de mí la loca poesía ni la mujer
que no tuve tiempo de tener
          Vos caminás por mí este jueves de otoño,
otro escribe por mí este poema,
y otro vivirá por mí sin saber
que en una cita falsa,
los húmeros se le pusieron a la mala, madre,
como en el verso de Vallejo, vieja,
y la ráfaga vino como una puteada de Dios,
como el relámpago
          que ahora brilla en tus ojos.

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