Mar del plata: Las escrituras con créditos hipotecarios cayeron un 52% en junio

La volatilidad que se vivió en el dólar estos últimos meses tuvo un fuerte impacto en el mercado inmobiliario, que, a diferencia de los últimos años, vive por estos días un freno en su actividad hasta tanto no se perciban “reglas claras y estabilidad en la moneda”.

Según datos provistos por el Colegio de Escribanos, delegación Mar del Plata, en lo que va del año en General Pueyrredon se firmaron 8802 escrituras, por un total de 11.537 millones de pesos.

En comparación con mayo de 2018, las compras de inmuebles no solo cayeron en cantidad durante junio, un 24%, sino también en pesos, con una baja registrada del 28% en el total del valor de las operaciones.

Sin embargo, el descenso más significativo se vivió en las escrituras que precisan de los créditos hipotecarios para concretarse, que pasaron de ser 322 en mayo a tan solo 155 en el mes de junio. Esta baja del 52% también se vio reflejada en los montos totales en pesos, que decayeron en un 55%.

Si se hace una comparación interanual, la cantidad de actas con crédito en junio de este año es un 27% menor que las de junio de 2017 (se pasó de 213 a 155), pero un 1% mayor en pesos (los montos ascendieron de 223 millones a 225 millones).

El resto de las escrituras, en tanto, prácticamente se mantienen en cantidad (pasaron de 934 a 963) aunque aumentaron considerablemente los valores de las transacciones: pasaron de 841 millones a 1.219 millones.

Dólar ladrillo

“El mercado inmobiliario se frenó. Y obviamente se frenaron mucho más los créditos hipotecarios, tornándosele mucho más oneroso a alguien que tomaba un crédito en pesos adquirir una propiedad que cotiza en dólares”, señaló a LA CAPITAL Juan Manuel Area, presidente del Colegio de Escribanos de General Pueyrredon.

Para intentar paliar esta baja, Area asegura que se están tomando medidas en función de las “necesidades tanto del comprador como del vendedor”. Es así que, por ejemplo, se intentan llegar a acuerdos que tiendan a facilitar el cierre de la operación ante la incertidumbre de la evolución del dólar.

“Todas las operaciones que estaban en curso, o la gran mayoría, se intentaron de alguna forma cerrar, sobre todo poniendo buena voluntad entre las partes en cuanto a la financiación, haciendo algún descuento o alguna mejora en la cotización del dólar”.

Es así que, explica Area, se llega a un acuerdo que, mediáticamente, se lo ha denominado “dólar ladrillo”. Es decir, establecer una cotización del dólar que vaya en línea con lo que el vendedor esté dispuesto a ceder y lo que el comprador pueda pagar.

Sin embargo, para impulsar nuevamente el sector, el escribano fue tajante al asegurar que lo que precisan son “reglas claras y estabilidad en la divisa”.

“Es importante tener un horizonte que permita acceder a la vivienda. Hoy la realidad es que los créditos, tanto los UVA como los que venían del Procrear, vinieron a solucionar a un problema habitacional que es muy importante en la sociedad. Eso hacía años que no se daba y prácticamente desde 2008, después de la crisis de Estados Unidos, no hubo un crédito continuo ni permanente bancario”, destacó. “(El sector) se reactivó también por el cambio de gobierno y un dólar más o menos estable durante el segundo semestre de 2016 y todo el año 2017. Pero a partir de 2018, con el cambio de la divisa, se fue generando esta brecha que hace que las operaciones no terminen por concluirse o que el que tenía expectativas de adquirir una vivienda pasara a un lugar de “stand-by” en el que optan por elegir ver cómo reacciona el mercado, para luego ver si compran o no”.

La incertidumbre que frena

El jefe de Economía de la consultora Management & Fit, Matías Carugati, también analizó los números del sector inmobiliario y destacó algunos de los motivos que podrían haber contribuido a la “importante caída en las operaciones con crédito”.

“Esto -indicó- puede deberse porque, uno, los interesados en un crédito se echaron atrás cuando el dólar empezó a subir; dos, la suba del dólar directamente les impidió concretar la operación (necesitan más plata para comprar la misma propiedad, valuada en dólares); tres, los bancos frenaron operaciones por la incertidumbre”.

Si bien desde el Colegio de Escribanos se mantienen positivos, reconocen que este año no se repetirán los buenos balances de 2017. “Teníamos la expectativa de que este año iba a ser como el 2017, pero obviamente eso ya no se va a dar. Se va a vivir un clima más de recesión y que va a enlentecer el mercado inmobiliario, pero tenemos la expectativa, también, de que el dólar se estabilice y que las reglas claras y temporales tranquilicen”.

“Hoy por hoy el nivel de créditos es prácticamente muy bajo o nulo, algunos se terminan concretando pero son muy pocos casos, donde por ahí la ayuda crediticia no era significativa sino que era complementario. Para revertir esto necesitamos estabilidad en la divisa y que baje el costo del crédito”, cerró.

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