El Gobierno cubano desarrolla el uso de fuentes renovables de energía

La isla antillana tiene como meta para la próxima década generar electricidad mediante el uso combinado de combustibles fósiles extraídos en su territorio y de fuentes renovables. Para 2050, prevé completar la transición con el solo empleo de energía verde. Sputnik dialogó con expertos sobre el camino para lograr este cometido.

El director técnico de la Unión Eléctrica (UNE), Lázaro Guerra Hernández, explicó a Sputnik que, desde 2014, la mayor de las Antillas asume una política para el desarrollo de las fuentes renovables de energía (FRE) y la eficiencia energética, si bien al comienzo el impulso de esta iniciativa no alcanzó todo lo que se esperaba, principalmente, por el financiamiento.

"Las fuentes renovables y la generación con crudo nacional y gas acompañante representan hoy una prioridad, de manera tal que se gane en independencia energética. En estos momentos, la mayoría de la generación del país se basa en fuentes importadas muy costosas como el fueloil y el diésel", detalló el máster en Ingeniería Eléctrica.

Esta línea estratégica orientada a la soberanía en el sector, la reducción de los gastos y la disminución de la contaminación ambiental —provocada por la quema de hidrocarburos y la emisión de dióxido de carbono—, constituye un elemento esencial para la nación bloqueada, "que enfrenta numerosas complejidades en la obtención de esos materiales, sumado a su elevado importe".

Según el Ministerio de Energía y Minas, en la actualidad, 95% de la producción de energía eléctrica en Cuba se basa en el empleo de combustibles fósiles y apenas un 5% se genera a partir de las FRE. Esa dependencia afecta de manera significativa la economía y la calidad de vida de la sociedad, pues el país no logra satisfacer la demanda interna.

De acuerdo con especialistas de esa entidad gubernamental, un funcionamiento relativamente normal implica el uso de ocho millones de toneladas de combustibles. El 60% de dicha demanda se cubre mediante la importación y el 40% restante comprende el crudo nacional empleado en la generación de electricidad en las termoeléctricas y el gas natural.

Dentro de las FRE priorizadas en el país caribeño está la energía solar fotovoltaica, de acuerdo con Guerra Hernández, y actualmente sí resulta perceptible el incremento de la generación por esa vía.

En este sentido, se construyen tres parques solares de cuatro megavatios (MW) cada uno, donados por China y cuya finalización esperan para el venidero mes de marzo, y existe otro proyecto de 1.000 MW en proceso de gestión y que, a partir de este año, comenzará a instalarse, según el entrevistado.

De igual manera, informó el experto, asumieron estudios y cálculos encaminados a la integración de esa energía —variable respecto a la potencia entregada debido a factores naturales, entre ellos, la nubosidad—, y de elementos de regulación y acumulación como las baterías, para la estabilidad de la red eléctrica, que tendrá "un impacto significativo dentro del sistema".

"También tenemos previsto la potenciación de la energía eólica, pero la de mayor inmediatez y con proyectos más consolidados es la solar fotovoltaica. Tenemos una buena radiación, calculada en más de 1.825 kilovatios por metro cuadrado. La transición hacia las FRE lleva, irremediablemente, la convivencia entre los combustibles fósiles y las fuentes renovables de energía", argumentó.

Por ello se necesita que, en un mayor porcentaje, esos combustibles sean de procedencia nacional, caracterizados por el alto contenido de azufre, no refinables, con un consumo directo en las centrales térmicas e inservibles para la producción de la mayoría de los derivados que precisa el país.

En Cuba, como en el resto del mundo la transición energética es fundamental, no obstante, apuntó a Sputnik Alfredo López Valdés, director general de la UNE, ello resulta "un proceso paulatino que también requiere recursos". Unido a ello, de conjunto con la Universidad de La Habana, la empresa garantiza la capacitación de su personal para la construcción y operación de los parques solares.

Buenas prácticas

María del Carmen Echevarría Gómez, jefa del Resultado 1 del proyecto Fuentes Renovables de Energía como Apoyo al Desarrollo Local (FRE local), indicó a Sputnik que esa iniciativa estimula el progreso de las comunidades rurales, mediante la facilitación del acceso a las energías renovables y la estimulación al consumo eficiente.

"Creemos que uno de los referentes más significativos es su implementación desde el estímulo de la participación ciudadana y la democratización del conocimiento. No llegamos a esos territorios a imponer determinada tecnología, primero conocemos sus necesidades y oportunidades, los aspectos que quieren mejorar y qué les hace falta", añadió.

"El proyecto incluye la sensibilización sobre la tecnología y la adecuación sociotécnica, consistente en la formación y capacitación respecto a esos recursos, su cuidado y mantenimiento y la repercusión de las variaciones climáticas. No deben solo sentir que la energía es un derecho, también constituye una responsabilidad social", señaló Echevarría.

Para ello, laboran con diferentes grupos etarios en estas áreas aisladas del sistema electroenergético nacional: desde niños hasta adultos mayores, pero especialmente con las mujeres, "quienes en estas zonas pasan más tiempo en la casa y deben aprender a trabajar con estos componentes".

La materialización de esta propuesta, orientada a la puesta en práctica de soluciones tecnológicas a partir de fuentes renovables de energía y el impulso de actividades productivas locales, comprendió además la sinergia con especialistas de la UNE, encargados del "diseño de las ideas conceptuales mediante el conocimiento de las peculiaridades de esos territorios".

"Hemos estado en el corazón del Escambray, en lugares intrincados con un papel protagónico en la historia del país y que ahora se sienten revitalizados, recordados y renovados en este esfuerzo de llevarles la energía. Además de mejorar sus condiciones de vida, estas soluciones favorecen, por ejemplo, el rendimiento agrícola con los sistemas de riego y bombeo de agua", reveló la profesora de la Universidad de Sancti Spíritus.

Entre las principales variantes para el incremento del suministro eléctrico en estas 22 comunidades de ocho provincias está la combinación del sistema fotovoltaico y la conexión a red, los sistemas fotovoltaicos autónomos, y las microrredes con sistema fotovoltaico, almacenamiento en baterías y grupo electrógeno.

"En las comunidades hay agricultores, pescadores, carboneros, mineros y ganaderos, es decir, cada una desde su referente histórico e identitario posee diferentes alternativas para su desarrollo. Nuestro rol no es solo la transferencia tecnológica y de conocimiento, también les damos la posibilidad de tomar decisiones", significó Echevarría.(Mundo Sputnik)

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