La actividad privada en la Eurozona se contrajo por tercer mes consecutivo, afectada por la inflación

La actividad privada en la Eurozona se contrajo por tercer mes consecutivo durante septiembre, afectada por la inflación, según los datos preliminares del índice de gerentes de compra (PMI) que publicó hoy la calificadora S&P Global.

El índice, realizado en base a datos proporcionados por empresas manufactureras y de servicios, marcó 48,2 puntos en agosto, agudizando los temores a que esto se traduzca en una recesión.

Se trata de su menor nivel en los últimos veinte meses y un retroceso frente a los 48,9 puntos que había registrado en agosto, 49,9 de julio y 52 de junio.

Si el número del indicador –que mide variables como la producción, los nuevos pedidos, los precios y el empleo- es superior a 50, la actividad económica muestra expansión, mientras que si es inferior se encuentra en contracción.

Entre los diversos componentes, la industria manufacturera es la más afectada situándose en mínimos no vistos desde junio de 2020 (cayó de 49,6 puntos a 48,5) mientras que los servicios suman su segundo mes de contracción al situarse en 48,9 puntos, un mínimo de 19 meses.

“La contracción económica en la Eurozona se profundizó en septiembre y el nivel de caída se aceleró a un ritmo que, si se quita a la pandemia, es el mayor desde 2013”, subrayó el informe de S&P.

Las perspectivas hacia los próximos meses tampoco son positivas y se espera que la retracción “gane un mayor impulso en los próximos meses”, de acuerdo con los datos de nuevas órdenes y expectativas de producción.

Tras una fuerte recuperación por el levantamiento de las restricciones sanitarias, el continente se vio afectado por una aceleración de la inflación, en primer lugar, por las dificultades en las cadenas de suministro, factor que luego fue perdiendo lugar frente a los aumentos del costo de la energía y de los alimentos, que han impactado en el poder de compra y la demanda.

En el caso de los 19 países de la Eurozona, la inflación anual en agosto fue del 9,1%, un récord histórico, en una aceleración que ha impulsado al Banco Central Europeo (BCE) a disponer su mayor suba de tasas de interés de su historia –por 75 puntos- a principios de este mes.

Por su parte, entre los países, Alemania y Francia, las dos principales economías de la zona del euro, no escapan a la tendencia.

En Alemania, el PMI de julio marcó el peor dato desde mayo de 2020 al llegar a 45,9 puntos.

“Alemania está enfrentando las condiciones más difíciles, con la economía deteriorase a un ritmo no visto, si se excluye la pandemia, desde la crisis financiera global”, explicó en un comunicado Chris Williamson, economista jefe de S&P Global.

En tanto, para Phil Smith, director asociado de la entidad, los números muestran que la economía alemana “se contraerá durante el tercer trimestre”.

Fuera de la Eurozona, Reino Unido registró 48.4 puntos en su índice, un mínimo en 20 meses, con su economía ya “posiblemente en recesión”.

Por el momento, los datos negativos en la actividad de la Eurozona no se reflejan en el nivel de empleo, aunque, según S&P, la expansión de agosto en el mercado laboral fue la mínima en 17 meses, “reflejando la cautela a la hora de contratar”.

“Se vislumbra una recesión para la Eurozona ya que las empresas están reportando un empeoramiento de las condiciones de mercado y una intensificación en las presiones de los precios vinculado con la energía”, advirtió Williamson, y señaló que los indicadores apuntan a una merma del 0,1% del PBI en el tercer trimestre y una “profundización” del declive para el cuarto.

Asimismo, afirmó que, si bien “hubo algunos signos de mejora en las cadenas de suministro, el foco de preocupación claramente se traslado desde estas a la energía y el incremento del costo de vida, que no sólo afecta a la demanda sino que también limita la producción manufacturera en algunos casos”.

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