Italia: La Iglesia pide que no haya "promesas incumplibles" en la campaña para las elecciones de marzo

La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) pidió a la clase política del país que no haya "promesas que no se podrán mantener" en la campaña para las elecciones del próximo 4 de marzo, ya que sería "inmoral".
A través de un comunicado, el presidente de la CEI Gualterio Bassetti invitó a los partidos políticos a "la sobriedad en las palabras y los comportamientos", en vista de los comicios que renovarán 630 bancas de Diputados y 315 del Senado para elegir un nuevo gobieno.
"La campaña electotal está volviendo cerrado el debate, pero no se puede olvidar cuán inmoral es lanzar promesas que ya se sabe que no se podrán mantener", aseguró Bassetti.
"Otra cosa inmoral es especular con el miedo de la gente, y hace falta ser consciente de que cuando se alimenta el fuego las chispas pueden volar lejos y alcanzar también la casa común, la casa de todos"; agregó el comunicado episcopal.
El próximo 4 de marzo Italia elegirá una nueva Legislatura que, a partir del 23 de ese mes, tendrá como misión elegir un nuevo gobierno que suceda al actual de Paolo Gentiloni, que se mantendrá con las funciones mínimas administrativas hasta entonces.
El escenario político muestra un panorama de tres tercios en paridad, con una leve ventaja de la centroderecha sobre el oficialista Partido Democrático (centroizquierda) y el Movimiento Cinco Estrellas.
La centroderecha concurrirá a las urnas con una coalición integrada por el partido del tres veces premier Silvio Berlusconi, Fuerza Italia; por la xenófoba Liga Norte; por los conservadores de Hermanos de Italia y por una lista de independientes.
El PD, mientras tanto, buscará integrar una alianza al grupo Libres e Iguales, formado por los presidentes del Senado Pietro Grasso y de Diputados Laura Boldrini, aliados del oficialismo en las últimas elecciones pero alejados a fines de 2017.
El Cinco Estrellas, por su parte, anunció que no hará alianzas antes de las elecciones y que mantendrá la candidatura del vicepresidente de la Cámara de Diputados, Luigi Di Maio, que a los 31 años busca convertirse en el primer ministro más joven de la historia de la república.