Merkel busca limar asperezas para formar un nuevo gobierno con los socialdemócratas

La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, ratificaron hoy su voluntad de llegar a un pacto para un gobierno estable en Alemania, pero ambos reconocieron en la fase final de las negociaciones que persisten puntos "importantes" sin acuerdo.
Según el cronograma fijado antes de comenzar esta última ronda negociadora, este domingo debería presentarse un pacto para una nueva gran coalición, pero los dos bloques previeron extender las negociaciones que durarán el tiempo que sea necesario, según palabras de Schulz.
"No podemos decir lo que va a durar; hemos trabajado bien hasta ahora, pero todavía quedan puntos importantes que tienen que ser aclarados", admitió también Merkel a su llegada a la sede del SPD, donde hoy se inició la que se preveía iba a ser la última ronda de negociaciones entre conservadores y socialdemócratas.
La canciller, que aspira a un cuarto mandato, aseguró que afronta esta fase final con "buena voluntad", pero también consciente de que quedan por delante "difíciles negociaciones".
Schulz confirmó la falta de acuerdo en tres asuntos clave para el SPD, que quiere acabar con los contratos temporales injustificados, garantizar la igualdad de trato en los seguros sanitarios y mejorar el acceso a la vivienda, sobre todo en alquiler.
Como señaló al inicio de las negociaciones, Schulz afirmó que no tienen líneas rojas, pero sí quieren lograr un acuerdo con políticas "rojas", de marcado acento socialdemócrata, por lo que quedan por delante "negociaciones intensas".
A su juicio, la presión del tiempo no debe entorpecer las conversaciones, ya que el objetivo es proporcionar a Alemania un gobierno estable y ello exige un acuerdo "fuerte" y consensuado sobre bases "estables", precisó la agencia de noticias EFE.
Ante la sede del SPD en Berlín se manifestaron a primera hora de la mañana activistas de Greenpeace para exigir a Merkel que cumpla las metas de reducción de emisiones que su gobierno fijó para 2020 y que, según el preacuerdo de coalición, no se alcanzarán.
Las medidas medioambientales y de política energética se cerraron ayer con el compromiso de fijar por ley los compromisos climáticos recogidos en el Acuerdo de París para 2030.
Entre los puntos consensuados a lo largo de la semana destaca el acuerdo para la estabilidad de las pensiones, mejoras para la atención a la dependencia, e inversiones de hasta 11.000 millones de euros en educación, lo que exigirá una reforma de la Constitución para permitir que el Estado central facilite financiación a los "Länder".
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, su ala bávara de la Unión Socialcristiana (CSU) y el SPD alcanzaron también un compromiso en el área migratoria, punto conflictivo en el que los socialdemócratas reconocieron que fueron incapaces de imponer todas sus posiciones.
Una vez cerrado el acuerdo global, que se da por hecho, Schulz y la dirección del SPD iniciarán una campaña interna para presentarlo a sus militantes, convocados a una consulta vinculante que deberá dar la luz verde definitiva a una nueva gran coalición.
Las juventudes del partido y sectores de su ala izquierda mantienen su rechazo a un nuevo pacto con Merkel, tras los malos resultados históricos alcanzados en las elecciones de septiembre.