Theresa May rechaza un borrador sobre el Brexit de la UE porque "amenaza la integridad del Reino Unido"
La primera ministra británica, Theresa May, rechazó el borrador que presentó hoy la Unión Europea (UE) para mantener veloces negociaciones en el acuerdo del Brexit porque el "área común regulatoria" que propone entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda "amenaza la integridad constitucional del Reino Unido".
May se pronunció contra el borrador durante la sesión semanal de preguntas a la primera ministra en la Cámara de los Comunes, y criticó específicamente el "área común regulatoria" entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la UE.
El borrador, que fue preparado por la Comisión Europea (CE) y deberá ser aprobado luego por el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo y el Parlamento británico, prevé que si no se logra acordar una "frontera invisible" entre la provincia británica y la república irlandesa la frontera comercial quede delineada en el mar de Irlanda.
Esta posibilidad implica apartar a Irlanda del Norte de la isla de Gran Bretaña, y según la premier conservadora "ningún primer ministro del Reino Unido podría alguna vez estar de acuerdo con eso".
May firmó ya en diciembre un acuerdo de cierre de la primera parte de las negociaciones por el cual aceptó la invisibilidad de la frontera en Irlanda, pero una barrera comercial entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña es inaceptable para el principal partido probritánico norirlandés, el Democrático Unionista (DUP), sostén del gobierno de la premier.
May, después de haber perdido la mayoría absoluta en las elecciones generales del año pasado, depende del DUP para mantener su mayoría en el Parlamento de Londres.
Al mismo tiempo, la desaparición de las barreras fronterizas forma parte de los acuerdos de Viernes Santo que abrieron en 1998 el hasta ahora exitoso proceso de paz norirlandés, y tienen además sanción internacional y respaldo de las Naciones Unidas.
De este modo, los partidarios conservadores del Brexit duro tropiezan con un grave escollo, que resaltaron los medios las agencias de noticias EFE y DPA.
Inmune a las dificultades de los tories, el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, subrayó hoy en Bruselas que es "un momento clave de las negociaciones".
Para que "tengan éxito, tenemos que apresurarnos", exhortó.
La presión sobre Londres se potencia porque la aceptación de la ya acordada frontera invisible se revela ya como incompatible con el deseo de los tories, no compartido por el laborismo, de abandonar la unión aduanera con la UE.
Si algunas normas de la UE siguieran vigentes en Irlanda del Norte y no en el resto del Reino Unido, se generaría una frontera comercial interna, que el DUP rechaza de plano.
May se hizo eco de los planteos de su socio parlamentario, y planteó que "el borrador de texto legal que la Comisión ha publicado podría, si es implementado, perjudicar el mercado común del Reino Unido y amenazar la integridad constitucional del Reino Unido al crear una frontera aduanera y regulatoria en el mar de Irlanda".
"Ningún primer ministro del Reino Unido podría alguna vez estar de acuerdo con eso", puntualizó la jefa del Gobierno. "Dejaré esto bien claro al presidente (de la Comisión Europea, Jean-Claude) Juncker y a otros", añadió.
Entre tanto, el ministro británico de Relaciones exteriores, Boris Johnson, restó importancia a la introducción de controles fronterizos entre las dos Irlandas después del Brexit, informó la emisora Sky News.
"Aun cuando se vuelvan a introducir controles fronterizos, nosotros prevemos que el 95 por ciento o más de las mercancías pase la frontera sin controles", citó Sky News una carta "sensible" que Johnson dirigió a la primera ministra Theresa May y que fue filtrada a los medios.
Por esta razón, señaló el jefe de la diplomacia británica, es un error fijar como objetivo que no haya ninguna frontera -que ayer equiparó al límite entre dos barrios de Londres-, sino que el Gobierno debería centrarse en que "no se refuerce de forma significativa".
El borrador divulgado hoy en Bruselas por Barnier, señala que si no se encuentra una solución diplomática o técnica para mantener la frontera invisible, "el territorio de Irlanda del Norte, excluida las aguas del Reino Unido, será considerado parte del territorio aduanero de la Unión".
Junto a los acuerdos sobre los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido después del Brexit y el acuerdo financiero entre Londres y Bruselas, la frontera irlandesa fue uno de los puntos en los que ambas partes llegaron a un acuerdo general en la primera ronda de negociaciones.