Seúl amenaza con borrar del mapa a Pyonyang

Corea del Sur planea reducir a cenizas a Pyongyang en caso de que haya señales de un ataque inminente de Corea del Norte, en una nueva escalada del clima caliente imperante en el Pacífico a causa del plan nuclear del régimen norcoreano.
Pero el régimen de Kim Jong-un se mantiene firme y pidió a Estados Unidos ser reconocido como un "Estado nuclear".
La comunidad internacional se conmovió el viernes pasado cuando Pyongyang cumplió el quinto ensayo nuclear, el más poderoso, y que podría permitir la instalación de ojivas nucleares sobre misiles balísticos.
Tras la condena unánime de las principales potencias, incluida China, tradicional aliada de Pyongyang, el Consejo de Seguridad de la ONU se activó para estudiar nuevas sanciones.
Aunque Estados Unidos, Japón y Corea del Sur evalúan tomar iniciativas unilaterales y conjuntas.
Precisamente Seúl advirtió hoy que cuenta con un plan para arrasar con la capital norcoreana si existen señales de un ataque nuclear inminente.
Cada parte de Pyongyang "será completamente destruida por misiles balísticos y proyectiles de alto potencial explosivo", dijo una fuente militar a la agencia local Yonhap.
Precisó además que serán puestos en la mira en particular barrios donde se considera que se esconda la dirigencia política del país.
"La ciudad será reducida a cenizas y borrada del mapa", agregó.
Por su parte, la cancillería norcoreana rechazó las amenazas de nuevas sanciones, calificándolas de "ridículas" y "sin sentido", ratificando que el "refuerzo de la capacidad nuclear en calidad y cantidad continuará para tutelar nuestra dignidad y el derecho a protegernos de la amenaza de Estados Unidos de una guerra nuclear".
Las declaraciones de Pyongyang están particularmente dirigidos a Washington, que con "Obama está buscando de todos modos negar la posición de Corea del norte como legítimo país dotado de armas nucleares".
Un plan que es calificado como una "locura, como tratar de tapar el sol con la mano".
La disputa nuclear entre Corea del Norte y la comunidad internacional comenzó en 2006, cuando el régimen del entonces líder Kim Jong-il, padre del actual dictador, realizó el primer test.
En esta década la ONU respondió con sanciones pero no han desalentado las ambiciones atómicas del país asiático, cuyas pruebas son consideradas por analistas como el intento del régimen de adquirir fuerza en negociaciones y de obtener ayuda económica.