El presidente de Cataluña solo impulsará un referéndum si es vinculante

Un día después de que miles de personas salieran a la calle en Cataluña para pedir la independencia de la región española, el jefe del Gobierno catalán, el separatista Carles Puigdemont, aseguró que solo impulsará un referéndum sobre la secesión si éste es "factible" y "vinculante".
En una entrevista a la radio pública catalana, el mandatario regional destacó que si esas dos premisas no se cumplen, se convocarán para el próximo año elecciones en la región del noreste de España, que acudió a las urnas de forma anticipada en septiembre de 2015 en una convocatoria concebida como un plebiscito sobre la independencia por parte de los partidos secesionistas.
En este caso, Puigdemont se refirió a unos comicios "constituyentes" tras los cuales, en caso de victoria de las fuerzas secesionistas, Cataluña pasaría a actuar "de facto" como un Estado, según explicó.
Puigdemont, quien se puso al frente del Gobierno de Cataluña en enero, reconoció que tiene "pocas esperanzas" de que el Estado español acepte un referéndum en Cataluña, región de 7,5 millones de habitantes.
Al ser preguntado si sólo se celebrará el referéndum si es acordado con el Estado español o si podría ser unilateral, respondió: "No he dicho solo si es pactado con Estado, he dicho si es factible".
Desde el Gobierno español en funciones, opuesto al proceso independentista catalán, las reacciones no tardaron en llegar. La "número dos" de Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, tildó la propuesta de Puigdemont de "ilegal" y "oportunista". "Solo genera división y ruptura entre los catalanes", señaló.
También el ministro de Justicia interino, Rafael Catalá, destacó que "no es posible avanzar" en la dirección que propone el jefe del Gobierno de Cataluña. "Él no puede desbordar la Constitución. El presidente Puigdemont no está por encima de la ley", dijo hoy.
El 28 de septiembre, el mandatario catalán se enfrentará a una cuestión de confianza en el Parlamento de la región. El pasado enero, durante su investidura, se comprometió a seguir una hoja de ruta para llevar a Cataluña a las puertas de la independencia en 18 meses.