Trump rechaza aceptar una derrota electoral en el debate con Hillary Clinton

Donald Trump situó hoy en el centro del tercer y último debate electoral con Hillary Clinton su teoría de la conspiración, que dice que las elecciones presidenciales  del 8 de noviembre en Estados Unidos están amañadas, y se negó a  decir que aceptará una derrota en las urnas.   

Sobre el escenario de la Universidad de Nevada, en la ciudad de Las Vegas, y a falta de 20 días exactos para los comicios, el candidato del Partido Republicano se negó a pronunciar uno de los principios de la democracia, que es el respeto a la victoria del contrincante. Es el primer candidato en la historia reciente del país que actúa así.       

"Lo veré en su día", manifestó al ser preguntado por el  moderador, el presentador de Fox News Chris Wallace, en la recta  final de un duelo que pasará a ser recordado en los años venideros   por esta negativa.       

Wallace dio a Trump oportunidad de recapacitar: repitió la  pregunta y recordó que la tradición es que todos los candidatos se  comprometan a reconocer la victoria del ganador permitiendo al país  estar unido. "Lo veré en su día", repitió Trump, "los mantengo en  suspense".       

Clinton se mostró escandalizada. "Esto es terrible", dijo la  candidata del Partido Demócrata. "Estoy horrorizada por que alguien  que es el candidato de uno de nuestros dos grandes partidos asuma  esta posición".       

Trump ha visto crecer la ventaja de Clinton sobre él, sobre todo  desde la aparición del video de 2005 en el que alardeaba de seducir a  las mujeres de forma que raya en el abuso. Según la media que realiza  con todas las encuestas la web RealClearPolitics, esta era hoy de 6,5  puntos porcentuales antes del debate. Destacados líderes del Partido  Republicano le han dado además públicamente la espalda por este tema.      

El debate de este miércoles por la noche era posiblemente la  última opción de vuelco para Trump, que lleva días hablando de unas  elecciones "amañadas" mientras su partido, incluido el candidato a  vicepresidente, Mike Pence, se aparta de esa teoría conspirativa en  la que Trump incluye a medios de comunicación a los que hoy acusó de  "haber envenenado las mentes de los votantes".       

Según una encuesta publicada por CNN tras último cara a cara,  Clinton lo ganó por un 52 por ciento frente a 39 por ciento de Trump, el margen más estrecho entre ambos en las encuestas que la  cadena de televisión ha hecho en los tres debates.       

El de este miércoles fue tenso desde el inicio, cuando los dos  entraron en el escenario de la Universidad de Nevada sin darse la  mano y siquiera mirarse. Por primera vez, tampoco se la dieron al  terminar. Trump esperó a que la ex secretaria de Estado se despidiera  del moderador y se fuera hacia su marido y su hija, Bill y Chelsea  Clinton, para acercarse a Wallace y despedirse de él.       

Las primeras chispas entre los dos contrincantes saltaron con el  tema de la inmigración -abordado por primera vez en uno de los  debates- tras una primera media hora en la que Trump se mantuvo en  calma mientras Clinton no encontraba el tono.       
"Tenemos algunos hombres malos (en Estados Unidos) y vamos  sacarlos", proclamó Trump, pronunciando el término "hombres" en  español. Fue su primera palabra en español en toda la campaña.  "Necesitamos fronteras fuertes", manifestó el republicano, que acusó  a Clinton de querer "fronteras abiertas". "La gente entrará desde  Siria, vamos a ver terrorismo islamista radical en este país", dijo.       

El multimillonario volvió a defender la construcción de un muro en  la frontera con México para frenar la entrada de inmigración ilegal y  aseguró que Clinton defendió lo mismo en 2006 siendo senadora. "Yo  voté por seguridad en la frontera", respondió la demócrata. "Somos  una nación de inmigrantes y somos una nación de leyes y todos tenemos  que actuar en consecuencia", manifestó Clinton, que pretende  presentar una reforma migratoria en sus primeros 100 días en la que  incluirá una vía a la ciudadanía para los sin papeles.       

A partir de ese momento, el primero en el que el moderador tuvo  cierto problema para apartar a los púgiles en combate, Trump fue  escalando, mientras Clinton, vestida hoy completamente de blanco,  mantenía la calma y una imagen presidenciable que su contrincante  había comenzado a perder 30 minutos después del arranque del cara a  cara. Es una pauta que se repitió en los tres debates.       

"Qué mujer más desagradable", llegó a decir el republicano. "No  deberían haberla dejado presentarse como candidata a la presidencia".       

En los ataques que ella profirió contra él apareció el nombre de  Vladimir Putin. Si Trump llegara a ser presidente de Estados Unidos,  sería "una marioneta" del presidente ruso, aseguró Clinton.

Télam

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