“BirriLata. Una vuelta en tren”, el documental que rescata el legado de Fernando Birri

El legado político y social del cineasta y poeta argentino Fernando Birri, creador de escuelas de cine en Santa Fe y San Antonio de los Baños (Cuba), y uno de los impulsores del denominado Nuevo Cine Latinoamericano, sumamente comprometido con la realidad continental durante los años '60 y '70, es recuperado por “BirriLata. Una vuelta en tren”, un documental de Lorena Yenni que llegó hoy a salas locales.

La figura de Birri, que fue eje de un homenaje el último sábado en Buenos Aires, con motivo de los festejos del Día del Documentalista, es rescatada ahora por el filme de Yenni en varias de sus dimensiones: la de cineasta, al registrar su regreso a la ciudad de Santa Fe en 2010 para filmar su película “El Fausto criollo”; la de actor y poeta; y la de propulsor de un movimiento de cine social y revolucionario que recorrió toda América Latina.

En ese sentido, el filme no sólo subraya la importancia de Birri para el surgimiento de una cinematografía que sirviera “como un espejo crítico de la realidad para intentar transformarla”, según él mismo expresó alguna vez, sino también para el nacimiento de un tercer cine que reflexionara sobre la relación entre ética y estética, como ocurrió en Bolivia, Chile, Cuba, Brasil y otros países de la región.

Así, el filme recuerda a Birri y sus estudios en Italia junto a Vittorio De Sica y Luigi Chiarini, que lo empaparon en el neorrealismo y en el foto-documental, su regreso a su Santa Fe natal, donde fundó la Escuela de Cine que fue un paradigma para toda América Latina y donde destacados alumnos como Dolly Pussi, Edgardo Pallero, Juan Oliva y Gerardo Vallejo aprendieron a hacer cine haciéndolo.

De esa escuela, y gracias al trabajo con sus alumnos, surgieron filmes emblemáticos del cine social latinoamericano como el corto “Tire Dié” y “Los inundados”, en el que Birri retrataba la cruda realidad de un pueblo golpeado por la pobreza y el papel hipócrita de los gobernantes de turno, que luego -molestos por el tono crítico de sus filmes- decidieron apartarlos y llevar a la escuela a su disolución.

“Todos los que hacemos cine documental en la Argentina consideramos a Birri como padre de toda una corriente que luego se fue expandiendo por toda latinoamericana”, afirmó a Télam la directora, que rescató el espíritu crítico compartido en toda la región por cineastas de la talla de Miguel Littin, Jorge Sanjinés, Glauber Rocha, Nelson Pereira Dos Santos, Santiago Álvarez y Tomás Gutiérrez Alea, entre muchos otros.

“Soy de la generación que egresamos de las escuelas de cine en 2001, cuando recién se accedía a las cámaras digitales y nos tocaba vivir ese momento histórico tan especial. Salimos al mundo en ese contexto de crisis y creo que eso fue algo que nos determinó a muchos y nos llevó a volcarnos al cine documental”, señaló Yenni.

Y añadió: “Producto de esa generación se consiguió que en el Incaa se abriera una vía digital para el financiamiento de los documentales. Y si bien pasó mucho tiempo entre una cosa y la otra, yo creo que el trabajo de Fernando Birri fue un poco el origen de todo eso”.

La directora sostuvo que “el foco de la película está puesto en su legado, más que en su biografía, que me parece muy interesante sobre todo en el contexto político de hoy, en el que tenemos que volver a salir a luchar por la reivindicación de nuestros derechos. Existe ahora un gran retroceso, veníamos avanzando con muchas cosas que faltaban, pero se fue todo para atrás”, advirtió.
Según opinó Yenni, “actualmente el cine documental está paralizado. Tenemos temor a lo que pueda suceder con la nueva ley de convergencia que quieren imponer, sabemos que es restrictiva por todos lados, aunque no está compartida por nadie. Por eso estamos todos los sectores del cine en asamblea permanente y en este contexto tan extraño el legado de Birri se exige más que nunca”.


Santafesino, titiritero y poeta, Birri fundó en 1956 dentro de la Universidad Nacional del Litoral la primera Escuela de Cine Documental de Latinoamérica, donde alumnos y maestros realizaron con el método del filme escuela diversos documentales cuestionando la realidad de los habitantes de los barrios pobres de la ciudad, tan dolorosa como actual.

Una de esas películas, “primera encuesta social filmada”, se llamó Tire dié, que era lo que gritaban los niños a los costados de las vías del tren pidiendo una limosna a los pasajeros, mientras que el largometraje “Los inundados” fue otro filme escuela de la misma factura y fue también un gran éxito de taquilla.

En los 80 Birri se fue convirtiendo en el precursor del movimiento llamado Nuevo Cine Latinoamericano y funda en 1986, junto a Gabriel Garcia Márquez y otras importantes personalidades, la Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba, concebida originalmente para estudiantes de América Latina, África y Asia.

Entre sus conceptos principales estaba que “todo cine que se haga cómplice del subdesarrollo no es cine, sino sub-cine” y que los realizadores debían asumir un compromiso socio-político con su época para hacer de sus obras “una forma de identificación nacional y latinoamericana” y “una lucha de liberación de la imagen para la liberación de todo un continente”.

Los alumnos de esa escuela trabajan con el mismo método de aprender haciendo, por lo que la historia de su legado se sigue desarrollando dentro y fuera de su ciudad natal, tanto en el cine (que lo reencuentra en un infernal verano de 2011 en Santa Fe filmando una nueva película, “El Fausto criollo”, a sus 86 años), como en la cultura en general.

Telam

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