Hoy recordamos a Tita Merello

Nació en un conventillo en el porteño barrio San Telmo, como Ana Laura Merello el 10 de octubre de 1904, hija de un cochero -que al poco tiempo sucumbió enfermo de tisis- y una planchadora.
Hasta los 9 años crece en un orfanato donde fue internada por su madre, condenada a la miseria. Trabaja luego en una estancia cerca de Magdalena, como boyero y sirvienta, a cambio de casa y comida.
Su regreso al conventillo ocurre a los 12 años, sin haber sido niña. Analfabeta y pobre, endurece su carácter hasta transformarla en una joven casi intratable y enemistada con la sociedad.
A los 20 años, después de su fugaz paso con un insignificante papel en una zarzuela, ingresa como corista de tercera en el teatro Bataclán, desde donde su desparpajo y su voz feroz y poco afinada la llevan como “vedette” al teatro Maipo, escenario de sus primeros triunfos, de la mano del empresario Roberto Cayol.
La cancionista, devenida en bataclana confrontaría con Sofía Bozán, estrella que por entonces deslumbraba en los escenarios de la calle Corrientes.
A los 27 años debuta en el cine, participando en la filmación de Tango, la primera película argentina sonora. Allí es cuando se codea con Alberto Gómez, Pepe Arias, Libertad Lamarque, Azucena Maizani y Luis Sandrini, con quien viviría una eterna historia de amor y desencuentros.
Pasaron los años y Tita se mantuvo fiel a ese romance, en el que resultó perdedora pese a su coraje. En 1950 filma Filomena Marturano, película cuya principal “remake” fue protagonizada por Sofía Loren.
Tita Merello, quien aprendió a leer a los 20 años, dejó una discografía tanguera para la antología, tales como Garufa, Del barrio de las latas o Dónde hay un mango. Entre sus films mas recordados están Arrabalera, Los isleros y Mercado de Abasto y su última película Las barras bravas en 1985.
Vivió sus últimos años en la Clinica Favaloro de Buenos Aires. El roble de su temple soportó los embates hasta dos meses después de cumplir 98 años.
Murió el 24 de diciembre de 2002.