Lagomarsino había advertido que si terminaba preso sería una "injusticia inmensa" y había afirmado que Nisman le "cagó la vida" al solicitarle el préstamo del arma, aunque conjeturó que el fiscal general de la causa por el atentado a la AMIA, encontrado muerto el 18 de enero de 2015, "no pensó que me iba a meter en el quilombo que me metió". "Si voy preso me termino de romper porque no hay nada peor que un inocente preso, es una injusticia inmensa", sostuvo horas antes de ser procesado.