Santiago del Estero: Grabaron al papá de Agostina Páez haciendo gestos de mono

A menos de 24 horas de que Agostina Páez volviera a Santiago del Estero, su padre, el empresario Mariano Páez, quedó en el centro de la polémica tras la difusión de un video en el que realiza gestos similares a los de un mono y lanza duras críticas contra el Estado.
Las imágenes, publicadas por el medio local Info del Estero, corresponden a una salida nocturna en un bar bailable del centro de la capital provincial. Páez aparece junto a su pareja —quien meses atrás lo denunció por violencia de género— gritando e imitando movimientos que remiten directamente al episodio por el que su hija fue detenida en Brasil y acusada de injuria racial.
Los gestos de Mariano Páez
El material se conoció en paralelo a otra grabación en la que el empresario se refiere al financiamiento del caso judicial de su hija y a su vínculo con el sector público. “Asco. Yo al Estado le tengo asco, yo no vivo de la política. Soy empresario, millonario y usurero. Y narco… narco, privado”, se lo escucha decir en un entorno distendido.
La exposición mediática se da justo cuando Agostina Páez, abogada e influencer, intenta retomar su vida tras permanecer más de dos meses retenida en Brasil, donde fue imputada por injuria racial luego de que se viralizara un video en el que realizaba gestos similares a los de un mono hacia trabajadores de un bar en Río de Janeiro.
La justicia brasileña le permitió regresar al país tras el pago de una caución de u$s18.000, con la condición de continuar el proceso judicial desde la Argentina.
Historia del empresario Mariano Paéz

Mariano Páez, empresario del rubro transporte, fue detenido el 10 de noviembre de 2025 acusado de haber agredido físicamente y amenazado de muerte a su entonces pareja, la abogada Estefanía Budán. La causa quedó radicada bajo el Legajo Fiscal Nº 34487/2025 y fue instruida por el fiscal Diego Cortés Ledesma, quien lo imputó por los delitos de amenazas simples y lesiones leves calificadas.
Según la denuncia presentada por la víctima, el episodio se produjo el 5 de noviembre, cuando Páez habría reaccionado de manera violenta luego de que Budán asistiera a un boliche con amigas. En su declaración, la mujer relató que fue agredida, que permaneció encerrada en un baño durante aproximadamente una hora y que recibió amenazas. Tras permanecer internado bajo custodia policial, el empresario recibió el alta médica y fue trasladado a la Comisaría Comunitaria N° 2, donde quedó detenido a disposición de la Justicia.
Días después, la causa sumó un giro inesperado. A través de sus abogados defensores, Luis Barraza y Javier Leiva, Páez denunció una presunta extorsión y sostuvo que la denunciante habría exigido un resarcimiento económico de 20 millones de pesos o la entrega de tres departamentos para modificar su postura en el proceso judicial. Esa presentación dio origen a una causa paralela, registrada bajo el número 3666/2025.
En su declaración del 14 de noviembre de 2025, el empresario aseguró haber recibido llamados de personas vinculadas a Budán solicitando dinero y afirmó que la propia denunciante condicionó la continuidad de la denuncia a un acuerdo económico. Según la defensa, incluso se habría producido una reunión en un hotel céntrico entre un representante de la denunciante y miembros del equipo legal de Páez, donde se planteó esa posibilidad. Los abogados del empresario interpretaron ese planteo como un posible delito de extorsión y solicitaron que el expediente se acumule a la causa principal.
El conflicto judicial se amplió aún más cuando el abogado Leandro Jiménez denunció a Mariano Páez. Según su presentación, el empresario lo habría contactado telefónicamente para proponerle un acuerdo económico en nombre de la víctima. Jiménez afirmó que, tras rechazar esa propuesta, recibió amenazas de muerte y que Páez manifestó disponer de 80.000 dólares para contratar a alguien que lo matara si no abandonaba su rol como querellante. Esa acusación derivó en una audiencia específica ante la jueza de Control y Garantías, María Carolina Salas.