Jorge García Cuerva llamó a la unidad y pidió terminar con la intolerancia y el odio
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, llamó a “estar más unidos que nunca” y pidió terminar con la intolerancia, la indiferencia y el odio durante la misa central de la Peregrinación a Luján, en un fuerte mensaje social pronunciado a pocas semanas de la llegada del papa León XIV a la Argentina.
Durante su homilía, García Cuerva, subrayó la necesidad de fortalecer los vínculos y de dar protagonismo a los sectores más vulnerables de la sociedad.
“Si la Virgen de Luján nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio”, afirmó el religioso, quien convocó a convertirse en “artesanos de la fraternidad” y a llevar el “abrazo de María” a los abuelos, a las personas con discapacidad, a quienes no tienen trabajo, a quienes duermen en la calle y a los adolescentes afectados por las drogas, entre otros.
En ese marco, el arzobispo alentó a abrazar a los que piensan distinto y enfatizó que, pese a las diferencias, somos hermanos, hijos de un mismo padre. También pidió a la Virgen que enseñe a perdonar, respetar y dialogar y reclamó terminar con la práctica de descalificar al hermano, con la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y con el lugar que ocupa el odio en las relaciones sociales.

Las declaraciones de García Cuerva se produjeron luego del diagnóstico formulado el sábado durante una misa en la Catedral Metropolitana, donde describió la situación social, económica y política del país y adelantó el panorama que, según su visión, encontrará el papa León XIV en su visita.
“Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta”, dijo el arzobispo, y advirtió que la descalificación y la intolerancia están a la orden del día.
En la misma línea, sostuvo que el Sumo Pontífice también verá una Argentina donde duele un porcentaje muy grande de hermanos que la están pasando mal, con personas en situación de pobreza desde hace años. Recordó la frase de su abuelo: “‘Cuando vos crezcas, seguramente la Argentina va a salir adelante’. Yo ya crecí y la Argentina sigue en esa situación”.
Llevar el abrazo de María a quienes sufren
"Por eso es tiempo de unirnos", afirmó el arzobispo. Si la Virgen de Luján "nos abraza a todos", consideró, "es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano".
En consecuencia, invitó a los peregrinos a regresar a sus hogares con el compromiso de "ser artesanos de la fraternidad llevando el abrazo de María a los que no dan más".
Mencionó entre ellos a "los abuelos, a los que piensan distinto, a las personas con discapacidad y a sus familias, a los que no tienen trabajo, a los que están durmiendo en la calle, a los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga" y a "los más pobres".
El arzobispo también citó palabras del papa León XIV durante su viaje a África sobre el amor de una madre a todos sus hijos, más allá de sus diferencias. En ese sentido, llamó a procurar que "a nadie le falte el amor y, con él, lo necesario para vivir dignamente y ser felices".