El "Tigre" Gareca, un nuevo ídolo peruano

Ricardo Gareca y Perú están y estarán intrínsecamente ligados cuando de causas nacionales se trate, porque el 'Tigre' de Tapiales es referencia ineludible por poner en marcha el tren que llevó a Argentina a conseguir el campeonato mundial de México con su gol frente a, justamente, el representativo incaico al que anoche llevó a otro certamen ecuménico como su entrenador nada menos que después de 35 años.
Gareca tiene una idea futbolística que no se condice justamente con aquel Perú de fines de los 70 y principios de los 80, cuando justamente jugó su último Mundial en España 1982 con un fútbol tomado de la vecina escuela brasileña.
Para el ex técnico de Vélez Sarsfield, con el que salió campeón en Argentina, y Palmeiras, con el que fracasó rotundamente en Brasil, la palabra "equilibrio" es su "modus vivendi", ese con el que transitó su carrera como futbolista en Boca Juniors, River Plate, Sarmiento de Junín, Independiente, el propio Vélez y América, de Cali, donde es tan ídolo como ahora en Perú.
Y esa forma de ser equilibrada la trasladó también a la forma de jugar de sus equipos, que no transfieren a lo absoluto ni sus estructuras ofensivas ni las defensivas, sino que tratan de llevar parejas las cargas.
Eso supo trasladarlo en 2006 a Perú para salir campeón local con Universitario de Lima y de allí el interés por llevarlo al seleccionado nacional en 2015, buscando un proyecto que nunca apuntó al Mundial de Rusia, sino al largo plazo pensando más en Qatar 2022, por lo que aun si no hubiese clasificado hoy, su contrato habría seguido vigente porque estaban en la Federación muy conformes con su tarea.
El "Flaco", que el 10 de febrero de 2018, cuatro meses antes del Mundial ruso, llegará a los 60 años, lleva consigo una estampa "menottista" es su figura longilínea y sus perennes cabellos largos y rubios, pero un estilo más "bilardista" a la hora de manejarse en la intimidad de un plantel futbolístico.
Y en este último aspecto las cábalas aparecen casi calcadas, como las que solía implementar el 'Narigón' ante cada compromiso, de riesgo o no tanto, que tuviera por delante.
Por eso para este crucial encuentro de vuelta ante Nueva Zelanda, el técnico que como tal inició su carrera en San Martín de Tucumán para continuarla luego en Tallers de Córdoba apeló a una de las tantas estrategias "cabuleras" del "doctor" al fotografiarse con una novia que celebraba su matrimonio con un impactante vestido blanco, justo en el hotel de concentración del seleccionado peruano.
Delia del Pilar y su flamante esposo, César Chávez, fueron quienes al ser vistos por Gareca, terminaron siendo invitados a fotografiarse. "Me abrazó. Estaba solo en el ascensor y solo quería una foto. Yo no sabía de su cábala", contó Delia del Pilar al poner en autos a los medios peruanos de esa característica del técnico argentino.
Pero no solamente con eso se conforma el "Tigre", sino que en las concentraciones del plantel induce a sus dirigidos a que entonen, en los ratos de esparcimiento, siempre las mismas canciones, además de que eviten siempre el color verde en cualquier prenda o adminículo que porten.
Y como si esto fuera poco, siempre va a formar parte de un dueto en el distendido ejercicio de fútbol-tenis que hace practicar en el último entrenamiento previo a un partido, además de ordenar el retraso de una conferencia de prensa previa a un partido si no está presente el periodista peruano encargado de hacer la primera pregunta.
Parecido a César Menotti en la imagen, pero mucho más a Carlos Bilardo cuando de preparación extrafutbolística se trata, la cuestión es que Gareca hizo historia de la grande en Perú y estará en junio próximo dirigiendo a su seleccionado en un Mundial. Todo un "Tigre" el "Flaco" para que los opuestas converjan en beneficio del todo.
"Esta clasificación es para el pueblo peruano que tanto apoyó y merece esta alegría", soltó Gareca cuando el 2-0 sobre Nueva Zelanda estaba consumado. Quizá sea una secular compensación por aquel gol postrero que los hizo sufrir, dejándolos afuera en las eliminatorias para México 1986, donde "su" Argentina sería campeón.