Fórmula 1: Triunfo para Hamilton, en el Gran Premio de Barhein y la vuelta a la vida de fue Romain Grosjean, tras el accidente

Hay veces, que un papel no recoge toda la realidad. Hay que ir más allá. Cuando de aquí unos años consulten la clasificación del GP de Bahrein de F1 2020, verán a Lewis Hamilton como el ganador de la carrera, su undécima victoria de todo el curso. La victoria es aquello por lo que todos trabajan en la F1, pero hoy, aquello que es de vital importancia, el Santo Grial que todos persiguen cada fin de semana, el triunfo, no importó para nada. En Sakhir, el ganador de la antepenúltima cita del curso, y posiblemente vencedor del año, fue Romain Grosjean, que salió de su propio pie de entre las llamas tras pasarse 27 segundos dentro de una enorme bola de fuego. En ella volvió a nacer. Había sufrido un tremendo accidente al salir de la curva 3, en el que su coche quedó partido en dos tras golpear de forma violenta y frontal contra el guardarraíl.

Junto a él, en este especial podio, en el cajón más alto, el francés debía estar acompañado de toda la F1, la que más salió ganando junto al galo del resultado final de este estremecedor incidente. Se rozó la tragedia. En otras épocas (no muy lejanas), las líneas de esta crónica estarían repletas de tristeza. Pero no. Esta crónica no está mojada de lágrimas de desesperación ni agonía. Estas líneas deben tener la alegría que debe ser sinónimo de vida.



Lo que pasó este domingo fue un milagro, pero solo en parte. Como se suele decir en un deporte como la F1, la suerte pocas veces existe. Hay que buscarla. En esta ocasión, el milagro no existió, fue el mejor fruto de un increíble trabajo de la Fórmula 1 que dura desde hace décadas, siempre enfocado en mejorar la seguridad. En él, el recordado Charlie Whiting tuvo una importancia enorme. Hoy debió sonreír desde el cielo. La F1, industria de máxima tecnología, no solo aplicada a la velocidad, también a la seguridad, hoy demostró su fuerza. Fue el triunfo de la FIA y del campeonato contra la muerte, fruto de un trabajo constante que se vio ejemplificado al máximo en todo en el incidente de Grosjean.

Fueron muchos los que criticaron la implantación del ‘Halo’ en 2018, un elemento de seguridad para la cabeza del piloto para nada estético, pero sí efectivo. Hoy, además de la enorme resistencia del cockpit, el ‘Halo’ salvó la vida de un piloto al impedir que el guardarraíl con el que chocó Romain no impactara con su cabeza a toda velocidad. El incidente se produjo en la salida de la curva 3, en plena aceleración en recta, por lo que un impacto así hubiera tenido un final trágico.

La dureza del coche no solo fue esencial para evitar el fallecimiento del piloto al instante, también para evitar que Grosjean desfalleciera. Un desmayo o pérdida de consciencia hubiera complicado mucho su situación. Por suerte, o gracias a la gran seguridad de los coches de F1, Grosjean pudo reaccionar y salir, no sin dificultades, del lugar en el que se encontraba atrapado pese a los amasijos de hierro que encontraba a su paso.

Ahí, ganó también el rápido sistema de extracción, algo por lo que los pilotos deben pasar un examen práctico para poder competir.

A ello hay que sumarle la obsesión que ha tenido la FIA de mejorar en los últimos años la capacidad de los trajes ignífugos de la F1. Tanto es así que en 2018 se publicó la nueva normativa que entraría en vigor este 2020, aumentando de 11 a 12 segundos como mínimo la resistencia del mono de los pilotos a las llamas a una temperatura de 800 grados. Además, se mejoraron los materiales de todos los tejidos para que el calor traspasara menos hasta llegar a la piel.

Además, el triunfo de Grosjean también fue producto de una ejecución ejemplar del gran plan de seguridad que tiene esta competición en caso de accidente. El coche médico se presentó en el lugar de forma muy rápida, y el delegado de la FIA, Ian Roberts, ayudó al francés cuando éste salió de las llamas, mientras los comisarios ya estaban tratando de apagar el fuego con los extintores. El protocolo se ejecutó a la perfección, y el resultado fue el llamado milagro, aunque mejor llamémosle prevención, innovación y tecnología. Llamémoslo seguridad.

Lewis Hamilton no sufrió en ningún momento para ganar la carrera. La cita se paró en la vuelta 1 por el accidente de Grosjean y en la vuelta 3 salió el ‘safety car’ por un vuelco de Stroll sin consecuencias. Pero en ninguna de las dos salidas y tampoco en la resalida final el inglés mostró algún síntoma de debilidad. A Lewis solo le bastó imponer su ritmo y gestionar las gomas para superar a un Max que jamás tuvo opción.

Por detrás, Bottas se hundió desde el inicio y volvió a demostrar que no le llega ni a la suela de los zapatos a Hamilton. El finlandés perdió toda opción al inicio de carrera, hundiéndose en la clasificación con una parada muy temprana, finalizando en la octava posición.

Tercero debía ser ‘Checo’ Pérez, pero el destino no fue justo con el mexicano, al que se le escapó otro podio debido a un problema de motor a falta de 3 giros. Ello le entregó la tercera posición a un Albon muy presionado que esta vez sí cumplió con las expectativas de su equipo.

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