US Open: La británica Emma Raducanu ganó la final, a la canadiense Leylah Fernandez

Emma Raducanu lo hizo, con 18 años, venció a Leylah Fernández, de 19, por 6-4 y 6-3 y, tras superar la fase de clasificación, se dio el gran lujo de ganar su primer título de Grand Slam, en un torneo histórico y especial ya que no perdió ningún set en todo el US Open.
Emma Raducanu y la canadiense Leylah Fernandez, de 19 años, saltaron al Arthur Ashe Stadium con el mismo deseo antes de abandonar el pasillo desde el vestuario: disfrutar. Lo hizo más la británica, y no porque a la conclusión tuviera motivos para ello, sino porque ella siguió la dinámica de estas semanas, no así la norteamericana, más tensa.
Ganó Raducanu por 6-4 y 6-3 en 1h.51'. Por KOT, como en sus diez partidos en el torneo. Campeona sin ceder un set, sumando los 20 disputados, y con autoridad. No ha entregado más de siete juegos en un encuentro en el cuadro principal.
Una exhibición de esta tenista nacida en Canadá, pero londinense de residencia y corazón desde los 2 años. De padre rumano y madre china, ha igualado a su ídolo de juventud, la china Na Li, como vencedora de un Grand Slam.
La primera británica desde Virginia Wade en Estados Unidos, en 1968, y en un 'grande', cuando la misma protagonista triunfó en Wimbledon 1977.
Un sueño hecho realidad por la vía rápida. Raducanu es una nueva estrella, que deberá manejar con sabiduría este estatus en una Gran Bretaña que enloquece con las heroínas y héroes de la raqueta.
Un talón de 2.500.000 dólares para la campeona, la mitada para la finalista, una también excepcional Leylah Fernandez, 73 del mundo y que subirá a la plaza 27. Emma Raducanu saltará de la posición 150 a la 23. Velocidad de vértigo, como su propia trayectoria.
Mostró tanto talento como pegada. Los mismos que atesora Leylah Fernandez, pero que no fue capaz de aunar como en compromisos previos. Había batido a ex campeonas y top-5, pero una final requiere un temple diferente. Lo tuvo Raducanu en todo momento.
La británica no titubeó cuando se le escapó la ventaja que tomó 2-0. Arañó cuando tocaba, para el 6-4, decantando a su favor un set igualado. Tenía algo más en instantes clave.
Dispuso de 0-40 para adelantarse de nuevo 2-0 en el segundo set, pero se vio de repente 'break' abajo. Las dudas duraron un segundo. Calmó su estado anímico y dio lo mejor de sí misma hasta dos bolas de 'match' con 5-2 al resto. No las concretó, lo hizo a la tercera con saque, tras remontar bolas de rotura y un parón para ser atendida al hacerse una herida, con sangre, en la rodilla izquierda, en un derrape. Dominó el escenario con una madurez impropia de su edad. Madurez precoz combinada con el desparpajo de la nueva generación, la frescura de lo nuevo y el impulso juvenil.