ADEBA: Crece la morosidad de las familias

El último informe de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) encendió luces de alerta en tres frentes sensibles para la estabilidad del sistema financiero. El creciente deterioro de la mora en el crédito de las familias. También el stock de crédito en dólares en niveles máximos históricos desde la salida de la convertibilidad. Y además una merma en la liquidez de los bancos que pone en discusión la fortaleza de corto plazo para enfrentar un eventual stress.

Señales de alerta desde los hogares

Uno de los datos más preocupantes es el incremento de la morosidad del crédito al sector privado. Este alcanzó el 2,9% en junio tras siete meses consecutivos de subas. El deterioro responde de manera casi exclusiva al aumento de la irregularidad en los créditos de consumo de las familias, destacó la entidad que conduce Javier Bolzico.

En este segmento, los atrasos mostraron un salto de 0,7 puntos porcentuales en un solo mes y de 2,9 puntos porcentuales respecto de junio de 2024. Dentro de las modalidades de financiamiento, los préstamos personales y las tarjetas de crédito fueron los rubros que más contribuyeron al incremento.

El fenómeno refleja el fuerte impacto del desgaste del poder adquisitivo, los altos niveles de inflación y las tasas de interés que encarecieron el financiamiento cotidiano. En contraste, la morosidad de los créditos a empresas se mantuvo relativamente estable, sin variaciones significativas en junio. Lo que muestra que la tensión está concentrada en el consumo de los hogares.

En términos prácticos, el dato es crítico porque el crédito a familias, a diferencia del corporativo, tiene menos margen de renegociación y mayor dispersión. Por lo que la mora implica directamente un deterioro de los balances bancarios y una señal de alerta para la política monetaria y el sistema financiero.

El boom del crédito en dólares

En paralelo al deterioro de la mora en pesos, el informe da cuenta de una expansión sin precedentes del crédito en dólares. El stock trepó en julio a US$ 16.650 millones, lo que representa un incremento del 155% interanual y 19 meses seguidos de crecimiento.

Se trata de la cifra más alta desde principios de siglo, cuando la economía salió del régimen de convertibilidad. Esta dinámica abre un debate sensible. Refleja una mayor demanda de financiamiento de parte de empresas vinculadas al comercio exterior y sectores dolarizados de la economía. Pero también expone a los bancos a un riesgo creciente de descalce frente a posibles tensiones cambiarias.

La magnitud de la cartera en dólares contrasta con los esfuerzos regulatorios de los últimos años por reducir la exposición a riesgos de tipo de cambio. Hoy, en un contexto de incertidumbre macroeconómica y con un mercado cambiario tensionado, el récord en los préstamos en moneda extranjera puede transformarse en un factor de vulnerabilidad.

Menos colchón

El tercer punto sensible del informe es la caída de la liquidez amplia, que en junio se redujo en 1 punto porcentual, ubicándose en 36% del total de depósitos.

El ratio aún se mantiene en niveles relativamente elevados en comparación con estándares internacionales. Pero el descenso marca una tendencia de erosión del “colchón” con el que cuentan las entidades para enfrentar corridas o picos de retiros de depósitos.

Adeba detalló asimismo que los bancos privados de capital extranjero son los que conservaron mayores niveles de liquidez. Mientras que las entidades públicas y nacionales mostraron retrocesos más pronunciados.

El dato adquiere relevancia adicional porque coincide con un contexto de moderación en el crecimiento de los depósitos en pesos. Y una fuerte preferencia por el ahorro en dólares, lo que tensiona y pone en alerta la capacidad del sistema financiero de sostener simultáneamente el crédito y la estabilidad.

Una combinación riesgosa

El combo de mayor mora en los hogares, récord en el crédito en dólares y caída en la liquidez sintetiza un escenario que los analistas califican como “frágil y desafiante”.

Por un lado, la suba de la mora amenaza con deteriorar la rentabilidad del sistema, que ya mostró un desplome del ROE al 4,9% en junio frente al 24,8% un año atrás. Por otro, el incremento en la exposición en dólares podría amplificar riesgos en caso de una devaluación abrupta o restricciones cambiarias adicionales. Finalmente, el retroceso de la liquidez limita la capacidad de respuesta de los bancos para enfrentar eventuales shocks de confianza.

En este marco, los especialistas advierten que el sistema financiero argentino se enfrenta a un delicado equilibrio entre sostener el crédito y preservar la solvencia. En un contexto en el que las familias muestran claros signos de agotamiento financiero y los márgenes de rentabilidad se achican.

El desafío inmediato será evitar que la mora de los hogares se convierta en un problema sistémico. Y que el aumento del crédito en dólares, hoy impulsado por sectores con ingresos en divisas, no derive en un foco de vulnerabilidad frente a la volatilidad cambiaria.

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