Misiones: Cierra el aserradero Linor y quedan en la calle unas 130 familias

La fábrica Linor de Azara, con casi dos décadas de trayectoria, afronta una crisis que llevó a sus trabajadores a una vigilia. Denuncian el vaciamiento de la planta por parte de los empleadores, quienes retiraron maquinarias, y la inminente quiebra de la empresa, lo que genera una profunda incertidumbre y desesperación entre los empleados.

Los trabajadores de la fábrica Linor, ubicada en Azara, se encuentran en una situación crítica. La empresa, con una larga trayectoria en la localidad, atraviesa un momento de quiebra y vaciamiento, lo que dejó a sus empleados en la incertidumbre y sin respuestas concretas sobre su futuro laboral.

Agustín Báez, secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas, expresó la angustia que viven los trabajadores y criticó la situación. “Estar acá, uno se enreda de angustia, de tristeza, al mismo tiempo de bronca, porque también da bronca ver una estructura tan importante y que por mala administración y por cuestiones también relacionadas a este modelo económico que estamos teniendo en el país, lleva a que hoy nosotros estemos apostados acá, con los trabajadores”, afirmó.

Báez comentó que la empresa, que operó regularmente por casi dos décadas, entró en una etapa de crisis en los últimos años y tuvo un preventivo de empresa. “Es esta sensación que tenemos, porque una empresa de tanto tiempo, trabajadores de muchos años, que estuvieron acompañando siempre y poniéndose a disposición del empleador con lo único que saben hacer que es trabajar”, sostuvo.

Denuncian vaciamiento de la fábrica

El secretario maderero también se refirió al intento de vaciamiento de la fábrica. “Esto viene de unas vacaciones que la empresa les había otorgado de manera anticipada a los trabajadores porque no tenían materia prima y estaban en el medio de un análisis si continuaban o no”, explicó. Añadió que la empresa propuso seguir trabajando con una plantilla reducida y con una disminución del 20% del sueldo, además de no reconocer algunos ítems como el certificado médico.

“Nosotros eso no acompañamos, no lo aceptamos, no podemos aceptar lo que va en contra de la dignidad del trabajador y lo que es justo y lo que corresponde”, aseguró Báez. En medio de esta tensa negociación, mientras los trabajadores estaban de vacaciones, la empresa empezó a sacar maquinarias. Báez relató que el día domingo, mientras estaban reunidos con su abogado, en la empresa sacaban máquinas.

“Después vinimos estos días a verificar con el sindicato y los delegados, donde ellos empezaron a entrar a recorrer el sector, las maquinarias, mientras yo me quedé a hablar con el empleador y ya constataron de que ya faltaban tres máquinas grandes, importantes”, manifestó. Ante esta situación, los trabajadores decidieron hacer una vigilia para cuidar lo que queda de la planta, ya que podría ser parte de su indemnización en caso de quiebra.

Según Báez, el empleador manifestó el martes que no continuará con las operaciones y que ese día notificarán por escrito a cada trabajador. “Ahí seguramente que ya iniciaremos un proceso más legal a través que va cada uno a cada trabajador se dirá qué abogado seguramente contratará. Nosotros ya pusimos a disposición nuestro abogado”, declaró.

El drama humano detrás del cierre del único aserradero local

La situación en Azara reviste una gravedad particular por tratarse de la única industria de envergadura en el municipio. Para muchos operarios, la firma representó su único sustento durante más de dos décadas, y hoy se enfrentan a un mercado laboral nulo en la zona y a la falta de cobertura previsional y social, producto de irregularidades en los aportes que arrastra la administración.

Juan Daniel Díaz, un operario con cinco hijos a cargo, expuso con crudeza la realidad diaria que viven las familias afectadas y el desamparo que sienten los empleados de mayor antigüedad: “La empresa ya vino de decadencia en decadencia desde el 2024. Está crítica la mano, porque hasta ahora estamos pasando vamos a decir mal. Y si estamos comiendo algo hoy acá en la empresa, es porque el sindicato nos están ayudando. Pero ¿hasta cuándo?»

«Hasta ahora no hay una algo concreto, pero sabemos que ya está todo previsto que para el martes venimos… porque hasta ahora estamos de vacaciones supuestamente. Pero ¿qué pasa? Que hace un dos días atrás un compañero pasó y vio que estaban cargando las máquinas. Que quiere decir que esperanza de seguir no tiene. O sea, lo que iba a ser una estafa. Porque si era una empresa seria, realmente nos iba a llamar uno por uno y nos iba a indemnizar y nos iba a liquidar y nos íbamos a ir tranquilos, no íbamos a estar haciendo este quilombo que estamos haciendo ahora. ¿Por qué? Porque estamos reclamando lo que es nuestro, no reclamamos nada ajeno» explicó el trabajador.

En esa línea, el obrero remarcó que «hay compañeros que hace 25 o 26 años que laburan acá. Y son personas grandes, algunos tienen 60 o 63 años. ¿Aónde van a conseguir trabajo esas personas? Acá lo que hay solamente es yerba. Y yo soy uno que no aprendí a tarefear, pero si me toca ir, voy a tener que ir por pelear por la familia”.

Díaz profundizó sobre el impacto psicológico colectivo y las serias irregularidades financieras que salieron a la luz con la paralización de la planta industrial: “Es angustiante el asunto porque hay compañeros exclusivamente que algunos se quisieron suicidar, algunos están en estado depresivo que no quieren ni que le mencionen el tema de la empresa. Está fea la mano, son gente que se formaron acá, pero también toda la vida estuvieron metiendo el lomo para que una persona se enriquezca y se haga lo que se hizo. La situación es crítica, es fea, porque hoy en día se requiere de plata y plata no estamos viendo nada, sinceramente, hace dos meses que nos está debiendo los dos meses estos que estamos acá reclamando lo que es nuestro, cuatro años hace que no tenemos aportes, no tenemos nada y ellos nos descuentan eso.

«Yo la verdad que estoy endeudado con unas casas de comercio, con el banco, que pedí préstamo para tener una mejor vida para mi familia, pensando que esto iba a seguir. Y además, ellos se endeudaron supuestamente, tienen deudas grandísimas y atrás de eso nos arrastró a nosotros con una deuda tremenda también. ¿Qué hacemos? Somos familias laburantes, somos todos trabajadores, no sabemos hacer otra cosa” finalizó el trabajador muy angustiado.(MOL)

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