Misiones: La cosecha yerbatera profundiza su caída

La producción de yerba mate continúa mostrando señales de deterioro y los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) refuerzan el diagnóstico que distintos referentes del sector productivo venían anticipando desde hace meses. Entre enero y mayo de este año ingresaron a secaderos 275.170.147 kilos de hoja verde, un volumen que representa una caída de más de 41 millones de kilos respecto del mismo período de 2025 y de casi 151 millones en comparación con el récord alcanzado en 2024.
Las cifras reflejan que la retracción no solo continúa, sino que además se profundiza a medida que avanza la cosecha. En mayo ingresaron 122.738.151 kilos de hoja verde, un registro inferior al del mismo mes del año pasado, cuando se habían procesado 141.821.083 kilos, y muy lejos de los 157.714.516 kilos registrados durante mayo de 2024, cuando la actividad alcanzó su máximo histórico reciente.
A fines de mayo, distintos actores de la actividad advertían que la campaña 2026 podía convertirse en una de las más bajas de los últimos cinco años. Un mes después, los números oficiales parecen confirmar esa tendencia y muestran que la recuperación esperada nunca llegó.Desde el sector productivo sostienen que la caída responde a una combinación de factores que se fueron acumulando durante los últimos dos años.
La falta de rentabilidad redujo drásticamente las inversiones en los yerbales, muchas chacras disminuyeron las tareas de mantenimiento, persiste la escasez de mano de obra por el éxodo de tareferos hacia Brasil y, además, numerosos productores decidieron directamente no cosechar parte de su producción porque los valores actuales no alcanzan para cubrir los costos.
Cristian Klingbeil, uno de los referentes del agro misionero, describió a PRIMERA EDICIÓN que “se notan las tres condiciones. El mal rendimiento, la falta de mano de obra y también mucha gente no está cosechando porque no cierra el número”.
Según explicó, esa realidad ya puede observarse en numerosos establecimientos de Misiones.
“Tengo gente conocida que cosechó un poco, entró la cuadrilla, hizo unos kilos, analizaron cuándo cobraron, si conviene o no conviene, y decidieron dejar la yerba en planta. Para salir empatado o que solo haga plata otro, dicen que quede la yerba en planta y listo”, relató.
La decisión de dejar parte de la producción sin cosechar comienza a convertirse en un nuevo elemento que explica el menor ingreso de materia prima a los secaderos. A diferencia de otros años, el problema ya no pasa exclusivamente por cuestiones climáticas o por el rendimiento de los yerbales, sino también por una ecuación económica que muchos productores consideran inviable.
En ese contexto, desde la actividad aseguran que no existen señales que permitan anticipar un cambio de escenario durante los próximos meses. “Se suman todas las condiciones para que el volumen sea más bajo que el año pasado y que los años anteriores. La comparación con 2024 es tremenda, es impresionante. No hay posibilidad de repunte”, afirmó Klingbeil. Incluso aseguró que distintos molinos comenzaron a recorrer secaderos en busca de yerba canchada ante la perspectiva de una menor disponibilidad futura
Sin embargo, sostuvo que esa mayor presencia no se traduce en mejores valores para quienes producen.”Hay gente que me dijo que cayó gente que nunca había visto, de distintos molinos, queriendo comprar yerba canchada, pero el precio es igual que el de todos. Nadie viene a romper el esquema y pagar 1.100 o 1.200 pesos la canchada. Ni hablar de los 1.400 pesos que se llegó a pagar al comienzo de 2024″, comentó.
Para el referente consultado, la situación actual confirma advertencias que varios productores venían realizando cuando todavía se celebraban los elevados volúmenes de cosecha registrados hace dos años.
“Fue una clara demostración de poco conocimiento o de poco patear capuera en la chacra. Cualquier persona que recorría un poco los yerbales sabía que tarde o temprano iba a pasar lo que está pasando ahora”, expresó.
La comparación con el ciclo récord de 2024 resulta contundente. Durante los primeros cinco meses de aquel año habían ingresado 426 millones de kilos de hoja verde. En igual período de 2025 el volumen descendió a 316 millones y ahora volvió a caer hasta los 275 millones. En apenas dos campañas, el retroceso supera los 150 millones de kilos.
Mientras tanto, tampoco aparecen señales alentadoras del lado de la demanda. Los datos del INYM indican que entre enero y mayo las salidas de molino destinadas al mercado interno totalizaron 113.093.927 kilos, un volumen inferior al registrado durante el mismo período de 2025.
” No repunta el consumo interno. Está planchado la salida de molino. Viene dando peor que el año pasado. Hay que sumar todos los numeritos, pero viene flojísimo”, sostuvo Klingbeil.(Primera Edición)