Santa Cruz: Por el conflicto en Autofarma peligran decenas de empleos

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El conflicto entre Autofarma y la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) entró en una etapa crítica y la preocupación ya excede a Tierra del Fuego. En Santa Cruz, trabajadores de distintas sucursales siguen de cerca una situación que combina salarios atrasados, escasez de medicamentos y una fuerte incertidumbre sobre la continuidad de los puestos laborales.

La última novedad en Río Gallegos fue la intervención del Ministerio de Trabajo de Santa Cruz, que convocó a los trabajadores durante el jueves 6 de agosto. Sin embargo, hasta este sábado 8 no trascendió un acuerdo concreto que permita despejar el escenario laboral.

La preocupación se extiende a las sucursales que la cadena posee tanto en Santa Cruz como en Tierra del Fuego. Trabajadores consultados por Nuevo Día estiman que, considerando el impacto general del conflicto en ambas provincias, alrededor de 200 fuentes laborales podrían quedar comprometidas.

Cecilia Ovando, trabajadora de la firma en Tierra del Fuego, había señalado públicamente que Autofarma tenía 202 empleados, mientras que la secretaria general de la Asociación de Empleados de Farmacias de la Zona Austral, Silvia Cancino, habló el viernes 7 de agosto de unos 185 trabajadores distribuidos en 15 bocas de expendio en la provincia fueguina.

OSEF suspendió el convenio y profundizó la incertidumbre

El punto de mayor tensión llegó cuando OSEF resolvió suspender preventivamente el convenio con Autofarma. Desde la obra social explicaron que la determinación se tomó después de que fracasaran las negociaciones para regularizar la deuda con la cadena farmacéutica.

La versión de OSEF sostiene que existió un principio de acuerdo que contemplaba un pago inicial y la cancelación del saldo restante en cuotas. La obra social aseguró además que el primer desembolso ya había sido realizado antes de que Autofarma rechazara finalmente las condiciones planteadas.

Desde los trabajadores plantearon otra mirada. Cecilia Ovando aseguró que la propuesta incluía una quita sobre la deuda y un esquema de cuotas que, según explicó, dejaba a la empresa sin posibilidades operativas de sostenerse.

"Nos deben junio, ahora julio y el aguinaldo", había advertido Ovando, quien además describió la situación emocional del personal y aseguró que la prioridad no pasa solamente por cobrar lo adeudado, sino por conservar los empleos.

La suspensión del convenio agregó otro problema: Autofarma dejó de contar con una de sus principales fuentes de facturación. Al mismo tiempo, la falta de fondos afectó la relación con las droguerías y redujo de manera considerable la disponibilidad de medicamentos.

En Río Gallegos reclaman una solución que permita seguir trabajando

Los empleados de las sucursales de Río Gallegos ya habían confirmado a Nuevo Día que la exclusión de Autofarma como prestadora de OSEF modificó por completo el escenario. Para los trabajadores, ya no se trata únicamente de reclamar los salarios atrasados, sino de determinar si las farmacias podrán seguir funcionando.

"Ahora es a todo o nada. OSEF tiene que pagar la deuda completa y después habrá que ver qué pasa con nuestros trabajos", expresaron trabajadores de Río Gallegos.

Según relataron, continúan concurriendo a las sucursales pese a que el stock es cada vez menor. "Aunque nos paguen los sueldos, si las cajoneras están vacías, ¿qué vendemos?", planteó Karina, una de las trabajadoras, durante una recorrida del móvil de Nuevo Día.

La preocupación también fue expuesta por el gremio de empleados de farmacia. Silvia Cancino confirmó el viernes 7 que seguían pendientes los salarios de junio, el aguinaldo y julio y advirtió que la continuidad laboral pasó a ocupar el centro del conflicto.

"Lo más grave de todo, además del tema salarial, son los puestos de trabajo", señaló la dirigente, quien reconoció públicamente que ya existe preocupación ante un eventual cierre de sucursales.

Cancino también describió un escenario visible para cualquier cliente que ingrese a los locales: estanterías con pocos productos y dificultades para recomponer el stock debido a los problemas financieros de la empresa.

Una crisis que ya involucra a Santa Cruz y Tierra del Fuego

El conflicto tiene su origen en una deuda acumulada por prestaciones y medicamentos entregados a afiliados de OSEF. En abril, Autofarma había formalizado un reclamo por más de $7.000 millones vinculados a más de 37 mil recetas dispensadas y advirtió que los atrasos estaban afectando el pago de salarios, el abastecimiento y la relación con sus proveedores.

OSEF había anunciado posteriormente un entendimiento con la empresa que incluía una quita, un pago inicial y cuotas. Incluso aseguró que ese mecanismo permitiría pagar salarios, reabastecer las farmacias y normalizar su funcionamiento. Sin embargo, semanas después ese entendimiento quedó trunco y la obra social terminó suspendiendo el convenio.

Mientras tanto, en Santa Cruz la crisis ya llegó a la órbita laboral provincial. Los empleados de Río Gallegos fueron convocados por el Ministerio de Trabajo y reclaman que el Estado intervenga para preservar las fuentes laborales, aunque por el momento no se conoció una solución definitiva luego de ese encuentro.

El escenario sigue abierto. La deuda con OSEF, los salarios atrasados, la pérdida de facturación y el desabastecimiento forman parte de una misma cadena que amenaza la continuidad de Autofarma. Para los trabajadores de Santa Cruz y Tierra del Fuego, el reclamo es concreto: cobrar lo adeudado, pero fundamentalmente poder conservar sus puestos de trabajo. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

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