Cerraron más de 200 fábricas de calzados y se perdieron 10 mil empleos

La industria argentina del calzado atraviesa una de sus crisis más profundas de las últimas décadas. En los últimos dos años cerraron más de 200 fábricas y se perdieron alrededor de 10.000 puestos de trabajo, según datos difundidos por las entidades empresariales del sector. Frente al deterioro de la actividad, trabajadores y fabricantes decidieron unificar sus reclamos y advirtieron que la continuidad de la producción nacional se encuentra seriamente amenazada.
La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) y las cámaras empresariales denunciaron que la apertura de las importaciones, la caída del poder adquisitivo y el ingreso de mercadería de contrabando conforman un escenario que pone en peligro la supervivencia de numerosas empresas. Las organizaciones cuestionaron las políticas económicas de la administración de Javier Milei y reclamaron una intervención urgente de las autoridades nacionales.
El panorama también se refleja en las estadísticas oficiales. Durante septiembre, la producción de calzado registró una caída interanual del 26,6%, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La contracción de la actividad se suma a la disminución de las ventas y a las dificultades que enfrentan las fábricas para sostener sus estructuras productivas.
Desde la Cámara de la Industria del Calzado, su presidente, Horacio Moschetto, advirtió que la retracción del mercado interno golpea directamente a la fabricación nacional. A la menor demanda se agrega la competencia de productos extranjeros, las compras mediante plataformas digitales y las operaciones comerciales irregulares que, según denuncian los fabricantes, profundizan las dificultades para competir.
Un sector que compara la crisis actual con la de 2001
La gravedad del escenario llevó a representantes sindicales y empresarios a establecer un paralelismo con las crisis de 1999 y 2001, cuando la industria también enfrentó cierres masivos y una fuerte destrucción de empleo. En un comunicado conjunto, las organizaciones advirtieron que la actividad se encuentra en “riesgo de extinción” y cuestionaron la ausencia de respuestas oficiales frente al deterioro productivo.
El impacto ya se observa en distintas regiones del país. Entre los casos más significativos aparecen los cierres de establecimientos de la empresa brasileña DASS en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y Eldorado, Misiones, donde se fabricaba calzado para reconocidas marcas internacionales. También se registraron dificultades en otras compañías, con ajustes, reducción de operaciones y procesos de cierre.
Ante esta situación, el sindicato y las cámaras empresariales solicitaron la participación de legisladores nacionales, funcionarios del Ministerio de Economía y autoridades de la Secretaría de Industria y Comercio para avanzar en medidas de emergencia que permitan sostener las fábricas, proteger el empleo y recuperar la competitividad de la producción argentina.(Mundo Gremial)
Como parte del reclamo, las organizaciones convocaron a una conferencia de prensa para el próximo martes 27 de octubre, a las 15, en el Salón El Querandí, ubicado en Perú 322, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí expondrán los principales indicadores de la crisis y exigirán respuestas concretas para evitar que continúe la destrucción de puestos de trabajo.
La preocupación trasciende las dificultades económicas de las empresas. Desde el sector advierten que cada fábrica que cierra implica la pérdida de empleos especializados, capacidad productiva y oportunidades para las economías regionales. Con miles de trabajadores desplazados y una producción que continúa retrocediendo, empresarios y sindicatos buscan instalar la crisis del calzado en la agenda nacional antes de que el deterioro resulte irreversible.