Lo que entra y lo que se va

Un reciente informe elaborado por la Universidad Metropolitana (UMET) denominado “Observatorio de la deuda externa Argentina” da cuenta que desde el inicio de la administración de Mauricio Macri hasta el 30 de junio de 2017 el sector privado y público salió al mercado a tomar cerca de 91.000 millones de dólares. La estadística oficial remarca por otro lado que la salida de capitales, en ese mismo período, se ubicó en algo más de 50.000 millones de dólares, cifra equivalente a la emisión realizada por el gobierno nacional en moneda extranjera.

Esto quiere decir que muchos de los dólares que ingresaron al país lo hicieron sólo en forma transitoria. Claramente no llegaron como inversión productiva porque ésta necesita muchos años para consolidarse y obtener beneficios reales como para ser tomados como giro de utilidades.

Gran parte de esas divisas que llegaron como deuda pública o privada terminaron ingresando al sistema financiero logrando una renta que difícilmente se pueda conseguir invirtiendo en el sistema productivo. De esta manera, la emisión de deuda para el gobierno de Cambiemos ha pasado a ser un instrumento de política económica clave al tener en cuenta el funcionamiento del sistema económico en sus aspectos fiscales, cambiarios y financieros.

“Dada la existencia de un déficit fiscal muy por encima de las previsiones presupuestarias, y la persistencia de un déficit comercial en el sector externo de la economía, uno de los principales pilares que sostiene el modelo descansa en el crédito externo”, rescata el informe de la UMET.

La apuesta del gobierno de Macri es ir gradualmente corrigiendo los problemas heredados y que el financiamiento externo sea el puente para lograr estos objetivos. El problema es que la tasa de deterioro que presenta el déficit fiscal es mayor a la velocidad que el gobierno le impregna a los cambios vía dólares externos. Es como si un médico quisiera hacer transfusiones parciales de sangre cuando su paciente está teniendo una gran hemorragia.

Volviendo al tema presupuestario, si no se revierten ambas tendencias el gobierno terminará financiando, con los dólares tomados hoy como deuda, la fuga de futura de divisas. Y pocas serán las chances para que la economía no vuelva a implosionar.

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