Empresarios afirmaron que "claramente el modelo económico no es amigable al sector industrial textil"

Los industriales textiles pusieron sobre la mesa de su principal congreso nacional los "serios" problemas por los que atraviesa el sector, que incluyen el impacto importador, la exportación del consumo y la falta de competitividad sistémica por la presión del Estado en la actividad privada. Aunque el conflicto mayor está expresado en la política monetaria oficial para atacar la inflación que "está generando altos costos para los resultados que está dando".
Los empresarios que organizaron el Pro Textil 2017 festejaron la agenda de cuatro puntos que el Ejecutivo nacional puso en marcha para recuperar el impacto de la flexibilidad en la administración del comercio exterior y medidas macroeconómicas que redujeron el consumo interno. Sin embargo, afirmaron que "claramente el modelo económico no es amigable al sector industrial textil".
El presidente de la Fundación ProTejer, Jorge Sorabilla, criticó la política económica: "Nos piden más competitividad pero los límites que podemos alcanzar los marca el Estado Nacional y sus regulaciones e imposiciones, no la última tecnología, ni las mejores prácticas de organización productiva y administrativa que nuestras fábricas vienen incorporando desde hace años, en un proceso de inversión que supera los u$s 4.000 millones en bienes de capital y desarrollos de última generación tecnología".
El Gobierno le anunció a los textiles el envío al Congreso recién de un proyecto para la formalización laboral en la confección llamada Ley de Formalización Laboral, con el objetivo de "abaratar costos de la confección". La iniciativa generó un fuerte entusiasmo entre los empresarios del sector porque significa "saldar en parte la deuda de la presión de los costos laborales" para ganar competitividad.
También destacaron los reintegros en las exportaciones, los RePro para las fábricas textiles con conflictos para pagar salarios y el estímulo del consumo a partir de la aplicación de venta en cuotas en 3 y 6 cuotas sin interés. "Todas estas medidas ayudan en la actual coyuntura, pero definitivamente resultan insuficientes, para recuperar el nivel de actividad perdido, donde nuestra cadena de valor está operando solamente al 65% de su capacidad instalada, índice que debería ser sensiblemente menor, debido a que muchas fábricas textiles que cerraron sus puertas ya no forman parte de la medición, tampoco sus obreros", disparó Sorabilla.
Hubo elogios al diálogo con el Ministerio de Producción comandado por Francisco Cabrera, en total oposición con las críticas a las políticas monetarias del Banco Central presidido por Federico Stuzenegger. "La macro erosiona todo lo que se dialoga entre las partes", se lamentó Sorabilla, en un diálogo que mantuvo con la prensa minutos antes del inicio del cónclave textil.
Los industriales advirtieron que "no es gratuito lastimar al sector que tiene fuertes potencialidades". La alerta apuntó al empleo, que dejó como antecedente la pérdida medida aproximada entre 20.000 y 25.000 puestos de trabajo desde la llegada de la administración Macri. Sucede que la inversión será, según los augurios, para ajustar los costos de producción y no para el despliegue de las potencialidades del sector. El dato de la capacidad instalada ociosa, con casi la mitad de las máquinas en desuso.
El presidente de la UIA, Miguel Acevedo, llegó al porteño Hilton Hotel para ratificar el mensaje crítico del sector. Aclaró que "la industria necesita de todos los sectores para el desarrollo" y afirmó que existen "preconceptos alejados de la realidad" sobre la inversión que existe en las fábricas argentinas: "La inversión diluyen todos los prejuicios que se tiene de la industria argentina. Hay ciudades y pueblos que articulan día a día que laten al compás de las necesidades locales. Por eso hay que consolidar la industria nacional es la única manera".
Todas las voces apuntaron a revertir una mirada que en sectores del Gobierno se tiene sobre el sector textil: "la inflación no la genera la industria nacional" y "no somos un sector sensibles sino muy poderoso que necesita que le den las mismas condiciones de desarrollo que a otras actividades". Justo en el medio del discurso de Sorabilla, el lujoso hotel ubicado en Puerto Madero se quedó a oscuras por un corte en la energía eléctrica. "Parece una foto de la situación por la que atravesamos", dijo entre sonrisas irónicas un referente empresario que participó del cónclave.
Las importaciones de prendas de vestir subieron 62% en los primeros siete meses del año comparadas con igual período del 2016, mientras la industria textil local no sólo sufre ese crecimiento desde mercados en los que los costos de producción son sensiblemente inferiores, sino también a comercializadores locales que compiten en condiciones poco claras y fuera de la ley.
El mercado “mayorista” comercial explica 40,1% de la expansión de las importaciones de prendas de vestir, mercadería que muchas veces termina en comercios que operan en el sector informal o no afrontan la matriz impositiva por completo, según un informe de la Fundación Pro Tejer
La venta ilegal de indumentaria, el ingreso del contrabando, mano de obra no registrada y la evasión impositiva de una parte muy importante de la cadena comercial torna imposible la competencia leal y justa para que se potencie la industria, según el reporte presentado en el marco de la Convención realizada en el Hotel Hilton de Puerto Madero.
Así se destaca que el incremento de las importaciones de las prendas de vestir avanza a un ritmo del 62% anual en kilos en lo que va de 2017: 40,1% del total está explicado por lo que va al sector mayorista; y 23% por lo que va a marcas y retail. En contraposición, las importaciones de insumos que utiliza la industria disminuyeron un 8,7%; lo que va a supermercados bajó 5,3% y aquello que va a las fábricas del polo industrial de Tierra del Fuego disminuyó 20,6%.