Río Negro: Cierra la tomatera Canale y deja en la calle a 67 trabajadores

Representantes del gobierno de la Provincia y del Municipio de Lamarque se reunirán la próxima semana con el dueño de la empresa Canale, Camilo Carvallo, y el presidente del directorio, Roberto Lan. El objetivo es buscar una solución al cierre de la planta en la ciudad, que dejó sin trabajo a 67 personas, y que amenaza con ser la punta de lanza de una crisis más profunda.
Ayer, por la mañana, políticos de la zona indicaron que el verdadero impacto del cierre de la fábrica de pasta de tomate no son sólo estos trabajadores sino alrededor de 100 o 120 personas más, entre mediadores tomateros –productores de materia prima–, cosechadores, quienes venden insumos, etc.
"Nosotros sabíamos que no iba a producir, pero nos desayunamos ayer con la noticia de que el grupo puso en venta todas las plantas que posee en el país: 8 en total. Así que estamos preocupados por las 70 familias que trabajan de manera directa, y por el resto que trabaja de manera indirecta. Pero, fundamentalmente, estamos preocupados por la historia de Lamarque. La ciudad ha crecido alrededor de esta fábrica y es nuestro norte. Porque se derrumba todo para las familias que pierden el trabajo. La verdad es que tenemos una sensación muy desagradable", dijo el intendente de Lamarque, Sergio Hernández.
Hernández aseguró que "vamos a realizar todas las acciones que sean necesarias para lograr revertir esta situación. Creo que tenemos un margen de 3 ó 4 meses para hacer la materia prima. Confío mucho en que vamos a conseguir reunirnos con los propietarios de la empresa y ver de qué forma podemos solucionar este tema".
"Nosotros queremos ver en qué situación está la fábrica. Porque no sabemos dónde está el principal inconveniente económico, si acá o en el conjunto de la empresa", indicó Hernández. "La idea es que no se avance en desmantelar la fábrica", aclaró.
En la localidad, muchos proponían generar una especie de cooperativa, integrada por los propios trabajadores con el apoyo del estado municipal y el provincial.
El punto de quiebre en esta situación es que de poder concretarse, la administración de los trabajadores, debería contar con liquidez inmediata para poder empezar a trabajar con materia prima para la temporada próxima. Por ahora lo único concreto es el cierre de la planta.
Este escenario ha llenado de dudas a los intendentes de la comarca que analizan que esta crisis puede profundizarse e impactar en el plano social.
"Vamos a tener un muy duro invierno", sostuvo ayer por la mañana el intendente de Pomona, Miguel Jara, al analizar la corta temporada de producción y los despidos que se han producido en el sector.(rionegro)