Las inundaciones provocaron pérdidas de otras 270.000 hectáreas sembradas con soja

Las inundaciones provocaron pérdidas de otras 270.000 hectáreas sembradas con soja en las principales zonas de cultivo del país, informó ayer la Bolsa de Comercio de Rosario.

Se trata de 70.000 hectáreas perdidas en el este de Córdoba, 115.000 en el centro sur de Santa Fe y 85.000 en el norte bonaerense.

Estas pérdidas se suman a las 185.000 hectáreas que quedaron sin sembrarse, y en un mes la región perdió 9% del área productiva de la oleaginosa.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa rosarina sostuvo que “a las 185.000 hectáreas de soja que se habían descontado la semana pasada por no poder sembrarse, ahora se suma un nuevo recorte de unas 270.000 hectáreas”.

“De esta manera, la región núcleo pasó, en tan solo un mes, de una intención de siembra inicial de 5,45 millones de hectáreas a 4,99 millones de hectáreas productivas”, indicaron los autores del informe.

Las lluvias de estos últimos 10 días fueron implacables con la región. Desde el 22 de enero, Pergamino (Buenos Aires) recibió más de 210 mm y el oeste bonaerense 140 mm.

La otra zona muy afectada es el norte de los departamentos Unión y Marcos Juárez en Córdoba, junto a San Martín y Belgrano en Santa Fe: desde el 22 de enero acumularon de 100 a 150 mm.

Mientras que la carga de agua ocasionó las pérdidas de 70.000 hectáreas en el este cordobés y 115.000 en el centro sur de Santa Fe.

“El 70% de las 85.000 perdidas en el norte bonaerense se concentran en la franja este”, indicaron al destacar que los rindes de la soja están en juego.

La falta de oxigenación de raíces, muerte o poco desarrollo de nódulos y la proliferación de enfermedades empiezan a poner en duda los rindes de la oleaginosa.

“Las áreas menos problemáticas pueden soportar nuevas lluvias de 40 a 50 mm. Pero en las zonas más sensibles, la cantidad de lluvias de acá en más estarán correlacionadas con una caída de rindes. Por eso, el buen tiempo será fundamental”, dijeron los especialistas.

De todas maneras, la situación es altamente heterogénea, un 45% del total de la soja de primera es calificada como “muy buena”, pero no se sabe si alcanzará para compensar la caída de rindes y área productiva.

La respuesta dependerá de lo que suceda con las precipitaciones en adelante, ya que en enero hay zonas en las que llovió casi tres veces el promedio mensual.

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