Malestar en las fuerzas: En los cuarteles no tienen ni para el almuerzo

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De 7.30 a 12.30. Esa es la orden emitida, casi en secreto, para que soldados, suboficiales y buena parte de los oficiales del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea cumplan horario limitado, más que limitado. La medida elude que el personal de las fuerzas armadas almuerce en las unidades, reduce el gasto de luz y, sobre todo, habilita a los efectivos a tener otro trabajo por la tarde, principalmente en seguridad o aplicaciones.

Es que un comisario gana hoy en día más que un general -la Argentina es el único país del mundo en que eso ocurre- y, en las diversas escalas, los militares cobran un 30 por ciento menos que las fuerzas de seguridad.

El efecto de la motosierra de Javier Milei, sin la resistencia del ministro Carlos Presti, es demoledor, justito cuando se trata de un gobierno que, supuestamente, dice que quiere reivindicar a las Fuerzas Armadas. Eso sí, los “negocios” de las cúpulas siguen a pleno. Se denunció la compra de un avión Embraer con un sobreprecio de casi 2 millones de dólares, con la participación de la Casa Militar y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

A los altos mandos se les indica que vendan edificios, tierras o que recurran al trueque como ocurrió con los membrillos por repuestos de una camioneta de 2010. Se han hecho trueques hasta para conseguir inodoros y se canjean metales fundidos por comida.

La obra social, IOSFA, casi no presta servicio después de haber sido vaciada durante la gestión del exministro Luis Petri, con un equipo de ejecutivos mendocinos a los que se les pagaban los pasajes todas las semanas. El otro recurso es apelar a Estados Unidos, entregando soberanía a cambio. Se compraron aviones F-16 de los que solo llegaron 5 de 24, sin los armamentos, que deberán comprarse aparte. La hora de vuelo de entrenamiento cuesta 15.000 dólares, por lo que estarán en tierra y, además, no hay avión para recargarle el combustible.

En ese marco, presentaron el viernes un sistema de inteligencia artificial para el mando militar, un show para tapar la crisis: el Ejército tenía 24.000 soldados y ahora, aunque ocultan la cifra, tendría menos de 15.000. El menor nivel de la historia.

EL DIA A DIA MUY DIFICIL

El horario acotado -7.30 a 12.30- se impuso, de manera reservada, en los últimos meses, pero en particular después de un nuevo recorte anunciado durante la semana que pasó. Para evitar darles el almuerzo a los efectivos, los liberan a todos al mediodía. Si hay algunos que tienen que volver a la tarde para cubrir guardias se los manda a la casa a almorzar y vuelven después. Algunos soldados relatan que para la tarde-noche sólo hay galletitas de agua. La orden de que no pueden trabajar en aplicaciones no la cumple nadie.

Todo va derivando en altísimos niveles de deserción e incluso conflictos con las fuerzas de seguridad que “roban” el personal militar. En Córdoba se vivió una enorme tensión porque la policía provincial hizo trabajo de captación en las unidades militares y se llevó casi a la mitad de los efectivos. Un soldado cobra cerca de 700.000 pesos, un cabo 800.000 y los oficiales de menor graduación, que pasaron por el Colegio Militar, algo más de un millón de pesos. Cifras un 30 por ciento por debajo de lo que se cobra en las fuerzas de seguridad.

A este cuadro de situación se agrega la crisis de la obra social, IOSFA, que desbarrancó con la gestión de Petri. Por supuesto que los bajos salarios impactan de lleno en la recaudación, pero se acusa a Petri de gastos descomunales en la administración. Puso al frente de Iosfa a diez funcionarios mendocinos a los que se les pagaba el pasaje todos los lunes y viernes, además de que hay un extendido rumor de que el organismo también se hacía cargo del alquiler de sus departamentos. Lo cierto es que Milei-Petri recibieron a la obra social sin déficit y ahora se habla de endeudamientos siderales, imposibles de pagar. Todo eso derivó en que en el interior casi no cumple con ningún servicio porque los prestadores cortaron toda relación.

VENDAN TODO, COMO SEA

El trueque de los membrillos no llamó la atención dentro del Ejército por el trueque en sí mismo, sino porque la tonelada de la fruta se canjeó por repuestos para una camioneta de 2010. “Antes se hacían esas operaciones, pero a cambio de maquinaria o vehículos nuevos: bienes de capital”, analizó un viejo jefe del Ejército.

Hay versiones que indican que las fuerzas armadas vendieron ya edificios y campos por unos 300 millones de dólares, pero que casi la totalidad se la quedó Toto Caputo para exhibir el falso déficit cero. Por ejemplo, a unos metros del Hospital Militar había un gigantesco estacionamiento, en el barrio Las Cañitas, que se vendió en 30 millones de dólares. A lado del Campo de Polo funcionaba la sastrería del Ejército. También se vendió y se están construyendo edificios del máximo lujo, con vistas justamente al Campo de Polo.

El Ejército y también las otras fuerzas cuentan con importantes extensiones de tierra, en muchos casos, donados hace décadas. Se utilizan para producir o como lugares de entrenamiento. Algunos son tan extensos que los están dividiendo para venderlos. En términos económicos es vender propiedades para pagar gastos corrientes: en las propias fuerzas dicen que es una locura.(Página 12)

 

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