Fiscal federal Federico Delgado: "La Justicia usa la ley como un arma para destruir oponentes"

Injusticia, se titula el segundo libro del fiscal federal Federico Delgado. Tal vez, el nombre sea por el descreimiento que la sociedad tiene sobre esta institución. Tal vez por eso el hombre que forma parte de esa justicia enviciada no duda en afirmar que convierte la ley en un "arma para destruir oponentes".
Delgado llegó a Mar del Plata para presentar su libro, que a pesar de llevar dos meses en las librerías tuvo un fuerte impacto de ventas. "Pareció coordinado: desde que salió la cuestión judicial no dejó de estar en la agenda pública", cuenta en una entrevista con 0223. Y buena parte de esa sobreexposición que aborda el libro se debe a la causa de los cuadernos, que para Delgado es un "quiebre" para el futuro de la Justicia en la Argentina. "Para bien o para mal", advierte.
-Decía qué grado de contacto tiene el libro con la realidad. ¿Qué grado de contacto tiene la justicia con la realidad?
-Poco. La gente la percibe lejana, abstracta. A toda la justicia, pienso en los abogados, las fuerzas de seguridad, a todo el sistema. A la gente le cuesta entendernos, porque se habla en otro idioma, se escribe difícil, siempre hace falta un papel.
Siempre hace falta un abogado.
Un abogado, y hace falta dinero para eso. Y siempre se privilegia más la cultura del expediente que solucionar el caso. Eso construye lejanía y esa construcción es horrible porque separa a la institución de la sociedad civil.
-¿El problema es la institución o los jueces?
-El problema son los dos, pero el más grave son los rasgos sistémicos que adquirió el mal funcionamiento de la justicia. Los hábitos, los vicios, el manejo de los tiempos, el lenguaje, la construcción de lejanía, los procesos de designación y remoción, el uso de la ley despojada de todo componente ético o moral, todo eso adquirió rasgos sistémicos y funciona más allá de la persona que ocasionalmente ocupe el cargo de juez o fiscal. Si el problema fueran los jueces es más fácil porque los cambiamos y listo. Pero creo que si ponemos rabinos, pastores, sacerdotes, como jueces no sé si podrían vencer la fuerza que tiene el sistema.
-¿Diferencia lo que es la Justicia Federal de las justicias provinciales?
-Yo hablo de la Justicia Federal de la Capital Federal que es lo que conozco. Me parece injusto extenderlo a las justicias locales, que seguramente tienen otros problemas, pero no creo que tengan ni la visibilidad ni los problemas que se palpan en la Justicia Federal.
-¿Cuáles son esos problemas?
-El edificio de Comodoro Py ha adquirido una especie de autonomía. Parece que tiene reglas e intereses propios. De hecho, cualquier estudiante de derecho puede comparar casos similares y ver cómo se resuelven en Comodoro Py y cómo se resuelve en otro fuero y van a ver que es distinto. Hay algunas cosas que son diferentes, por eso no está bueno extenderlo al resto del país.
-¿Cambió algo en Comodoro Py a partir de la explosión mediática y la mayor visibilidad que tiene la Justicia en la sociedad?
-Cambió la visibilidad. Eso lo trabajo en el libro. Los medios de comunicación son un actor más de la vida pública argentina. Estamos en medio de una revolucion comunicacional,que cambió nuestras vidas privadas y que también cambia nuestra vida pública. Las instituciones tienen que acostumbrarse a vivir con los medios. En el caso de la justicia, además, hay otro proceso que es la judicialización de la política. esto hace más visible la cuestión judicial porque muchas cosas que debieran ocurrir en el Parlamento ahora ocurre en Tribunales. Combinada con la potencia de los mass media ha hecho de la justicia una suerte de espectáculo. Muchos dirigentes políticos lo que no pueden ganar en el Congreso porque no construyen mayoría tal vez lo ganan en la justicia con una denuncia. Todo ese caótico conjunto de condimentos ha hecho de la justicia un espectáculo.