La cooperativa Nuevo Amanecer frenó su producción y cerró los tres locales

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La cooperativa Nuevo Amanecer, que frenó por completo la actividad en sus plantas en Tandil y Mar del Plata, y bajó las persianas de sus puntos de venta directa en esa zona del mapa bonaerense. La láctea en cuestión acumula una deuda del orden de los $600 millones con tamberos y proveedores en general, y en los últimos meses dio de baja al menos 40 puestos de trabajo.

De acuerdo a fuentes locales, la firma adeuda el pago de salarios completos correspondientes a los meses de enero, febrero y marzo. «Decenas de empleados finalizaron la relación laboral (a partir de la falta de pago de haberes). En el caso de una damnificada, a tres meses de haber presentado su renuncia, aún le adeudan el sueldo por el primer trimestre del año trabajado», se indicó.

«A la delicada situación económica se le sumó un panorama de renuncias constantes. El deterioro en los ingresos de los cooperativistas provocó que varios trabajadores decidieran abandonar la firma láctea en el último período», afirmaron medios locales.

Al mismo tiempo, los tres locales que Nuevo Amanecer operaba en Mar del Plata, donde comercializaba su oferta de leches, quesos y yogures, bajaron sus persianas ante la imposibilidad de la cooperativa de seguir cubriendo el costo de los alquileres.

«En este panorama y producto del riesgo de una quiebra definitiva, los referentes de Nuevo Amanecer iniciaron una ronda de reuniones de máxima urgencia con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y funcionarios del Gobierno bonaerense, en busca de un auxilio financiero o un plan de contingencia que permita renegociar las deudas con el sector tambero y resguardar los puestos de trabajo restantes», detallaron portales marplatenses.

La cooperativa Nuevo Amanecer surgió tras el derrumbe comercial de El Amanecer, una compañía por demás emblemática de la lechería en el interior de la provincia de Buenos Aires. En 2012, la empresa en cuestión cerró sus puertas tras una década de inestabilidad, cambios de dueños y denuncias por vaciamiento.

«En ese momento, los propietarios abandonaron la empresa dejando deudas salariales y comerciales, pero fueron cerca de 80 trabajadores quienes tomaron las instalaciones, montaron guardias para resguardar la maquinaria y en noviembre de ese año firmaron el acta constitutiva para dar vida a la actual cooperativa», precisaron las fuentes.

Ahora, y tras más de una década de autogestión y participación relevante en el mercado, la cooperativa atraviesa una nueva instancia crítica y con un horizonte comercial y operativo que no deja de oscurecerse.

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