Los Productores Agrarios de Misiones piden la renuncia del presidente del INYM

La Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM) formalizó el pedido de renuncia del presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa. Hugo Sand, titular de la asociación, afirmó que la medida responde a una política que, según su perspectiva, destruye a los pequeños productores y tareferos de la provincia.

Sand explicó que, desde la emisión del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) por parte del presidente Javier Milei en 2023, el INYM perdió sus facultades y su estructura se desarmó progresivamente.

El dirigente señaló que la gestión de Correa profundizó esta situación, dado que “no está haciendo nada, desde nuestro punto de vista, a favor de los productores, ni de los tareferos”.

“La realidad nos indica que ellos (los tareferos) tienen que ir a Brasil a buscar pan para sus hijos, y nosotros estamos vendiendo nuestra yerba, lo poco que se está cosechando, a valores irrisorios. Esta crisis se sigue profundizando. Nosotros no queremos ser cómplices de la destrucción de la familia agraria, al contrario, queremos llamar la atención”, afirmó.

Para Sand, el de Milei es un “proyecto político de ultraderecha” que busca quedarse con la materia prima “regalada” y, en el futuro, con la tierra y el agua del acuífero Guaraní. “Si no paramos esto, creo que vamos a ir a las villas miseria y nuestros jóvenes van a emigrar, como ya está ocurriendo”, advirtió.

Además, mencionó otros factores que también presionan sobre el sector agrario misionero, como el desmantelamiento del INTA, una herramienta clave para el pequeño productor.

La búsqueda de soluciones políticas

La presentación la hizo APAM y la compartió con otras asociaciones de productores. Próximamente, planean elaborar un documento conjunto e invitar a más organizaciones y grupos de tareferos a sumarse.

Aún más, Sand insistió en la necesidad de revertir el DNU y convocar a una asamblea para elegir nuevos directores del INYM y aplicar la ley. Argumentó que el mercado yerbatero es “oligopsónico e imperfecto”, con más de 13.000 pequeños y medianos productores y solo pocos grandes compradores.

“¿Cómo vamos a lograr un precio justo en esta situación? Es necesario un marco regulatorio. Ese marco regulatorio se llamaba Instituto Nacional de la Yerba Mate, que ahora Milei ha castrado, no sirve. Simplemente es un ente burocrático y recaudador en este momento”, disparó Sand.

En la misma línea, cuestionó el destino de los fondos del instituto, que se perciben por las estampillas, dado que, según remarcó, actualmente no existen programas de ayuda para pequeños productores, cooperativas u obreros rurales. También criticó que un DNU, que a su criterio, “no tiene nada de necesidad de urgencia”, cambie el espíritu de la ley.

El reclamo por un precio justo

Ante la postura del Gobierno nacional de no revertir la desregulación de la yerba mate y otras economías regionales, Sand sostuvo que, si bien ese es el objetivo del gobierno, el de los productores es “volver para atrás”. “Le pregunto al pueblo misionero, ¿cómo solucionamos esto si no?”, interpeló el referente.

Sand desafió a los libertarios a visitar con los tareferos y productores y “explicarles por qué cuando el valor real debería ser de 1.100 pesos, actualmente cobran entre 200 y 250 pesos”.

“Si a ellos no les interesa, a mí sí me interesa. Nosotros sí estamos realmente interesados en cambiar el rumbo de esta política. Esta política es perversa. Es desastroso lo que ha hecho Milei”, manifestó.

La presentación formal de la renuncia se entregó vía correo electrónico el domingo por la noche y luego en mesa de entrada del INYM. Sand no espera una respuesta, pero aseguró que la lucha continuará.

“Estamos decididos a batallar ahora todo lo que sea necesario, no desde la política partidaria, pero sí tratar de hablar con la gente y decirle que estos proyectos políticos son muy, muy complicados para la gente y para el ambiente. La derecha nos está destruyendo”, dijo.

Por último, el dirigente agrario recordó la importancia del INYM como una herramienta que, cuando funcionó correctamente, distribuyó las ganancias entre productores, molineros y secaderos. Cuestionó cómo Milei, como “gran estudioso de la economía”, pretende que un pequeño productor negocie 20.000 kilos de hoja verde con Las Marías, lo cual consideró que es “imposible” de llevarlo a cabo con un precio justo.(MOL)

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